Antonio Linares conmemoró este sábado en la plaza de toros de Tomelloso el décimo aniversario de su alternativa afrontando en solitario una exigente encerrona que quedó marcada por una climatología adversa, el escaso apoyo en los tendidos y un encierro que no terminó de ofrecer opciones de triunfo rotundo al diestro local. A pesar de ello, el torero sumó cuatro orejas en una tarde de entrega y compromiso ante su afición.
Con aproximadamente media entrada en los tendidos, la corrida comenzó bajo una amenaza constante de lluvia que terminó descargando con intensidad sobre la plaza. Truenos, rayos y agua acompañaron buena parte del festejo, obligando incluso a numerosos espectadores a refugiarse en los vomitorios. La situación mejoró a partir de la lidia del cuarto toro, cuando la lluvia remitió y permitió seguir el espectáculo sin paraguas.
Linares llegaba a la cita especialmente ilusionado por celebrar en su plaza una fecha tan señalada. Desde el inicio mostró una actitud decidida y voluntariosa, dispuesto a darlo todo pese a las dificultades que planteó el ganado.
El primer toro permitió al torero abrir la puerta del triunfo. Tras una actuación seria y efectiva, lo mató de la primera estocada y obtuvo la primera oreja de la tarde.
Menos opciones ofreció el segundo ejemplar, un toro falto de fuerzas que apenas permitió lucimiento. Linares intentó extraer todo lo posible, pero la escasa colaboración del animal dejó el resultado en silencio.
Uno de los momentos más destacados llegó con el tercero, al que recibió a puerta gayola, demostrando desde el inicio su disposición a jugarse el tipo. El torero logró construir una faena meritoria y conectó con los tendidos. Sin embargo, los fallos con los aceros limitaron el premio a una sola oreja.
El cuarto fue, para muchos, el toro de mayores posibilidades hasta ese momento. Bien presentado y con mejores condiciones para la lidia, permitió a Linares desarrollar una de las faenas más completas de la tarde. No obstante, varios pinchazos y el posterior descabello impidieron un premio mayor, quedando finalmente en una oreja concedida tras petición del público.
En el quinto volvió a mostrarse firme y comprometido, aunque dos pinchazos antes de dejar la espada redujeron nuevamente el alcance del premio, que quedó en una oreja.
El sexto y último toro cerró una tarde en la que el torero volvió a intentarlo todo, incluso se llevo un revolcón. No encontró la colaboración necesaria para redondear la celebración de sus diez años de alternativa.
El balance final fue de cuatro orejas en una tarde en la que el esfuerzo del torero contrastó con las dificultades encontradas tanto en el ruedo como en el ambiente. Como resumía el experto taurino Óscar Guzmán, fue una jornada en la que Linares estuvo “voluntarioso desde el primer momento, valiente, ha expuesto, ha creado”, pero en la que la espada y el comportamiento del ganado impidieron mayores triunfos. Una tarde en la que, según su definición, hubo “más monteras que pitones”.
Ficha del festejo
Tomelloso (Ciudad Real). Corrida de toros. Aproximadamente media entrada. Toros de Alcurrucén, Juan José Cano y Manuel Blázquez.
Antonio Linares, en solitario: oreja, silencio, oreja, oreja, oreja y silencio.






































