Noticias: brocal

Una luz entre sombras, por Inés M. Losa

Podría llamarse Belén, aunque Belén no es nombre de abuela, a mí me suena más a niña, quizá a jovencita y a lo sumo, mujer mediando edad

Los niños del Cole, por Inés M. Losa Lara

Cuando en 2006 (primer año de vida del Centro de Día), Mª Carmen Hernández Burillo, maestra del Colegio Santo Tomás de Aquino-La Milagrosa quiso traer a sus niños de quinto de primaria a cantar villancicos, probablemente no pensaba que su visita iniciaba un encuentro intergeneraciona

En cada mano, la vida, por Inés M. Losa Lara

La mirada, la sonrisa, las manos… Ese trío que, ya juntas, ya separadas, dicen tanto de cada uno que juntas son sinfónicas y, por separado, juegan a ser solistas. Sinfónicas, dando lugar a la espectacular melodía que acompaña a la persona

¿Quién dijo muerta a la hoja seca?, por Inés M. Losa

Fiel a su cita y caprichoso, reservándose el secreto de aparecer antes, durante o tras la vendimia, viene, discreto, llamando a las puertas, el otoño.

Y la Vida venció, por Inés Losa Lara

Y Pedro volvió a negar hasta tres veces, Judas no dio marcha atrás, y el remordimiento, o la conciencia o, sólo Dios sabe qué, acabaron con su vida

Y la Vida venció, por Inés Losa Lara

Y Pedro volvió a negar hasta tres veces, Judas no dio marcha atrás, y el remordimiento, o la conciencia o, sólo Dios sabe qué, acabaron con su vida

Y la Vida venció, por Inés Losa Lara

Y Pedro volvió a negar hasta tres veces, Judas no dio marcha atrás, y el remordimiento, o la conciencia o, sólo Dios sabe qué, acabaron con su vida

Y la Vida venció, por Inés Losa Lara

Y Pedro volvió a negar hasta tres veces, Judas no dio marcha atrás, y el remordimiento, o la conciencia o, sólo Dios sabe qué, acabaron con su vida

Y la Vida venció, por Inés Losa Lara

Y Pedro volvió a negar hasta tres veces, Judas no dio marcha atrás, y el remordimiento, o la conciencia o, sólo Dios sabe qué, acabaron con su vida

Hora de disminuir el paso, por Inés M. Losa Lara

Hace tiempo que vengo pensando que no se puede caminar sin ir a ningún lado. Pese a la buena voluntad de querer ir siempre hacia delante sin mirar lo que dejábamos atrás