Una de las cosas singulares del Paseo Ramón Ugena, llamado en sus inicios Paseo de la Estación, además de su vegetación y arboleda, son sus baldosas personalizadas con el escudo de nuestra localidad y esos mosaicos tan característicos que encontramos a lo largo de su recorrido y que aquí mostramos en la imagen.
El paso de los años, obviamente, ha ido agrietando algunas de ellas y, en determinadas zonas, debido a obras de mayor envergadura, han tenido que ser repuestas, pero se ha perdido el mosaico original. Esperemos que nunca lleguen a desaparecer por completo y que, si fuera necesaria otra reposición, se intente que las nuevas sean lo más parecidas posible a las originales.
Porque, oye, uno lleva más de cuatro décadas pisando, casi a diario, este lugar y no se lo imagina sin ellas. Son únicas y muy de esa marca que tanto orgullo nos produce: Tomelloso.
