Mi compadre Santi Benito dice que Triángulo de Amor Bizarro es café para cafeteros. Algo de razón lleva, porque TAB no es aquel grupo al que accedes desde la primera escucha. Es un grupo de culto, siempre bordeando la línea del abismo musical. Insignia de la psicodelia alternativa en España.
Y sin embargo, en diciembre de 2025, la propia Isa Cea —voz del grupo— nos mandó un audio para el programa 9 de La Lumbrera recomendando escuchar un temarraco titulado, precisamente, Triángulo de Amor Bizarro: el grupo versionando la canción de New Order a la que le deben su nombre, Bizarre Love Triangle, incluida en «Cura mi corazón. Tributo a Triángulo de Amor Bizarro», el disco que veinte bandas de la escena española grabaron para celebrar sus veinte años de carrera. Lori Meyers, León Benavente, Viva Belgrado, Los Chivatos, Parquesvr, Rufus T. Firefly, La Milagrosa… Todo muy loco. Todo muy TAB.
"Veinte años. Veinte bandas. Y el propio grupo versionando la canción de New Order a la que le deben el nombre. Así celebran sus dos décadas."
Y luego, el 15 de mayo de 2026, llegó «Mi Catedral». Séptimo disco de estudio. Doce cortes donde dejan muy claro su inconformismo musical. Un álbum de contrastes que anuncia que la banda continúa por senderos llenos de curvas y lugares angostos, pero en los que de cuando en cuando aparecen claros llenos de luz.
El sonido de siempre —psicodelia, distorsión, audacia— convive aquí con guitarras melódicas y amables que funcionan muchas veces como contrapunto a letras con alta carga crítica: social, política, moral, económica. Eso pasa en «Pat a Trenca», y esa tensión entre lo sonoro y lo lírico es una de las señas de identidad más poderosas del disco. La carga simbólica se ve ya en los títulos: «SMT en el Palacio Real» es una autorreferencia y un tema descomunal para abrir el álbum. Un piano algo decadente pero lisérgico deja paso a una andanada de guitarras cien por cien TAB. El arranque perfecto.

El disco tiene una bisagra: la canción «Mi catedral», hacia la mitad del álbum. Hasta ese punto, TAB se muestra más anguloso y distorsionado. Después, aparecen sonidos que recuerdan a los Ramones, otros a The Smiths. Y al final, «Mi Sacrificio» cierra con un aire luminoso que contrarresta la carga que lleva su propio nombre. Así es «Mi Catedral»: un disco que sabe cuándo apretar y cuándo soltar.
Todo esto llega en un momento de transformación para la banda. Han querido hacer un disco más luminoso justo ahora que abandonan Mushroom Pillow para irse a Sonido Muchacho, y además la banda pasa de cuatro a tres miembros tras el abandono del teclista y guitarrista Zippo. Rodrigo Caamaño (voz y guitarra), Isa Cea (voz y bajo) y Rafael Mallo (batería) vuelven así a la configuración de power trío con la que todo empezó. Un renacimiento, en el fondo. El de una banda que lleva veinte años sin necesitar el permiso de nadie para hacer lo que le da la gana. Café para cafeteros, sí. Pero de los que no se olvidan.
