Una compañera de trabajo me preguntó hace poco con toda la razón del mundo: «¿Todo el mundo habla de esto de verdad?» Y tiene razón. Nadie está hablando de Nadie Patín. Ni de Aiko el Grupo. Ni de Las Robertas. Ni de la mitad de los grupos que aparecen en esta sección. Los medios de comunicación musicales convencionales están volcados con el mainstream, con los mismos nombres de siempre, con los carteles que ya conoces antes de que los anuncien.
Pero «Todo el mundo habla de…» nació precisamente para eso: para sacar a la luz tendencias musicales de una escena alternativa e independiente, en España y fuera de ella. Para hablar de lo que no sale en los titulares. Para complementar lo que hacemos en La Lumbrera Podcast, que es exactamente lo mismo pero con micrófono. Así que sí — aquí nadie está hablando de Nadie Patín. Excepto nosotros. Y con mucho gusto.
Nadie Patín son Selu Reguera y Carlos Sennacheribbo, dúo jerezano afincado en Madrid que lleva desde 2023 construyendo un sonido propio al que llaman skate pop sureño — aunque la etiqueta se queda corta. Sus influencias van desde Los Planetas hasta The Strokes, y la estética del disco, muy noventera, ya te dice dónde tienen puesta la brújula.
Entre su debut homónimo y VOLVER A CASA parecen haber pasado diez años en lugar de tres. Han madurado mucho sin perder nada de lo que los hacía especiales.
"Quizá son solo las preocupaciones de un par de chavales de barrio. Pero les da para crear un universo musical maduro y bien afirmado. La cara bonita por fuera, el dolor por dentro. Eso es Nadie Patín."
VOLVER A CASA (autoeditado bajo Nadie Patín Nuevas Grabaciones, 1 de octubre de 2026) es su segundo álbum de estudio, producido por Luis de Oleza y Carlos Sennacheribbo de Cora Yako. 26 minutos de cañonazos intensos y sinceros. Un disco personal en su interior, con una evolución musical muy potente: letras con un trasfondo desgarrador que ponen la cara bonita pero llevan el dolor por dentro.
La urgencia de vivir, la necesidad de dejar huella, el miedo a que el tiempo pase demasiado rápido. Eso es lo que mueve cada canción de este disco.

Los títulos ya son elocuentes. Por si mañana me muero abre con una ecualización filtrada que funciona como repliegue previo al estallido — guitarras incandescentes que te preparan para lo que viene. Mañana llega con aceleradas cajas de ritmo y una letra que te clava algo: «Mañana tú y yo vamos a hacer historia para que no se me olvide si perdemos la memoria.» Urgencia de vivir el presente antes de que se escape.
Imposible sorprende con arreglos de viento inesperados que amplían el sonido sin traicionar su espíritu. Mentiras construye riffs armonizados con coros que se quedan grabados. Y Maldita mi suerte y la canción homónima Volver a casa ahondan en ese universo de desamor, crisis de identidad y nostalgia sin caer en el victimismo.
Y cierra el disco Rápido, rápido, rápido — un título que lo resume todo. La urgencia como motor, como forma de vida, como única respuesta posible a un mundo que no espera. Un final que no podría ser más coherente con lo que llevas 26 minutos escuchando.
Un disco personal y maduro que confirma que Nadie Patín ya no son una promesa. Son una realidad con la que hay que contar. Y aunque nadie esté hablando de ellos, ya saben dónde encontrar a quien sí lo hace.
