sábado, 18 abril, 2026

A propósito del discazo de Vermú: “Los Zagales”

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Creo que fue por 2021 cuando conocí a Vermú. Fue en La Roda, su localidad, en una edición especial del Festival de los Sentidos, que se celebró de forma reducida: sentados y con mascarilla, por aquel dichoso Covid que nos robó la música en directo y tantas otras cosas durante una temporada.

Y, si soy sincero, los prejuzgué mal, muy mal. Estaba deseando ver justo después —y no les presté la atención que merecían— a unos chavales que por aquel entonces ya apuntaban maneras y parecían destinados a comerse el mundo. Esos chavales son de Cartagena y se llaman Arde Bogotá. No me equivocaba… pero hoy estamos aquí para hablar de Vermú.

El pasado 27 de marzo vio la luz “Los Zagales”, su tercer disco de estudio, producido por Manuel Cabezalí y con la colaboración, en varios temas, de los sintetizadores, y seguro que consejos, de Víctor Cabezuelo, de Rufus T. Firefly, con ascendencia manchega también.

Antes de entrar en las canciones, merece mención aparte el espectacular diseño de portada de Sergio Llunik: muy EGB, lleno de detalles de aquella época —cromos, la Game Boy, y el mítico balón “Etrusco”—, ese balón de los balones con el que muchos soñábamos de pequeños con ser futbolistas profesionales.

Pero a lo importante: el discazo. Vermú sigue fiel a su fusión de folclore manchego con pop rock, en ocho canciones que merecen una escucha detenida. En apenas media hora, entregan —al menos para mí— su mejor trabajo hasta la fecha.

Empiezo por el final: “El fiasco final” es un cierre perfectamente elegido, acompañado de un lyric video icónicamente muy de nuestra tierra, con su aperitivo en mesa camilla. “Que no han visto a Platero cantar”, dicen. Yo tampoco.

Al señor Carlos Masó, la otra mitad de La Lumbrera, creo que una de las que más le ha gustado —y lo dejó claro en sus stories— es “Como el salmón”, el segundo corte: “que nada pierde y solo quiere huir de los tentáculos de sal… y la corriente los arrastra al mar del que me fui”.

Y me detengo en dos canciones, ambas singles, profundamente manchegas y que tengo en bucle desde que salió el disco. Dos pequeñas obras de arte.
Primero, “Los Zagales”, que da título al álbum: arranca con una base de percusión sublime que se mantiene prácticamente durante toda la canción. Además, cuenta con la colaboración de Bewis de la Rosa: “Secaron la fuente, le han robado el aire, y en el bar de siempre hoy no había nadie”.

Y, por último, mi favorita: “La del Júcar”. Otro lyric video épico desde la orilla del río, con mesa de camping, nevera, bolsa de patatas y radiocasete incluidos. “Envidias y engaño, ¿quién puede avanzar?” y “¿quién no ha cambiado de bando alguna vez?”. No descarto que sea mi canción más escuchada en Spotify este año, junto con “El Chava Jiménez” de La M.O.D.A..

Daniel Toboso, Antonio Martínez y Francisco Belmonte son Vermú. En redes puedes encontrarlos como @vermubanda. Han hecho, una vez más, un disco maravilloso, lleno de matices manchegos.

Además, estarán girando por distintos puntos de nuestra comunidad, así como por Valencia y Madrid. Si quieres verlos cerca, tienes dos oportunidades por ahora: el 17 de abril en Alcázar de San Juan en formato acústico, y el 5 de junio en la vecina Argamasilla de Alba. Y ojalá pronto podamos dedicarles un programa en La Lumbrera.

Y, por si has llegado hasta aquí, quédate con una idea: nunca juzgues a una banda por primera vez. Puede que tu estado de ánimo no sea el adecuado en ese momento. Dales más oportunidades y escuchas.

Y, sobre todo, escucha “Los Zagales”. Y toda la discografía de Vermú.

Power manchego.

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