Fiesta de la bicicleta todos los días del año: más carriles bici y en red

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Este domingo se ha celebrado en Tomelloso la Fiesta de la Bicicleta. Hay que agradecer que los ayuntamientos mantengan esta celebración y la potencien. Se da visibilidad a los ciclistas, los niños se atreven a salir con o sin sus padres en un trayecto seguro. Y la policía local protege a los participantes.

Pero ¡Ay! Llegó el lunes y los padres se fueron a sus obligaciones, los coches circulan por todas las calles y la policía se ocupa de otros temas. Y entonces ¿Quiénes cogen la bicicleta para ir a sus trabajos, a las zonas comerciales, a las escuelas e institutos?

Exacto, no hay una red de carriles bici organizada, coherente, segura, que permita desplazarse a las zonas comerciales, de ocio, a los centros escolares o a los centros sanitarios. Sí, hay un par de carriles pero son marginales, mal señalizados en las rotondas y, por esas razones, muy poco transitados.

Así que sí, Tomelloso, ciudad llana donde las haya, necesita que muchos ciudadanos y ciudadanas puedan dar el salto al vehículo de dos ruedas. Para ello hace falta una red que lleve a todos los sitios, que esté protegida, vigilada, con señalización perfecta en las rotondas y enlaces entre unos carriles y otros, con prioridad clara: primero los peatones, después los ciclistas y en tercer lugar los vehículos a motor. Y para estimular el uso de esa magnífica máquina que se mueve por la pura fuerza muscular (también las hay eléctricas: bienvenidas) y cuya dificultad de reparación no va más allá de mancharse las manos de grasa cuando se sale la cadena.

Los beneficios de marchar en bicicleta son conocidos: mejora la salud cardiovascular, regula la presión arterial, reduce el colesterol malo y aumenta el bueno; el impacto articular es muy bajo, ayuda a controlar el peso y mejora la oxigenación general del organismo, sobre todo del cerebro. Se segregan endorfinas que reducen la ansiedad y el estrés, mejora el sueño, mejora la agilidad mental… todo beneficios.

No es fácil. Hay muchos intereses en juego. Pero un ayuntamiento que se preocupa por sus vecinos, además de organizar un día al año la fiesta de la bicicleta (muy bien, aplausos) debe organizar la ciudad teniendo en cuenta también los intereses de los ciclistas, de los peatones, de los niños, de las personas mayores. Así que una buena red de carriles bicis (interconectados, seguros) es el primer paso.

Después hay que ser coherentes: si se da formación en circulación en bici y señalización de tráfico a todos los escolares de primaria hay que continuar el programa con el alumnado de secundaria, probablemente más preparado para desplazarse en bicicleta.

Después vendría la reducción real, efectiva y controlada de la velocidad de circulación en las calles, medida sencilla y económica que puede adoptar un Ayuntamiento: reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora en las calles, pero de verdad, no sólo con señales: con la policía vigilando intensamente y sancionando a quienes incumplan la norma. Esto protege a los ciclistas y a los peatones, a los niños y a las personas mayores. En los informes de expertos para fomentar la convivencia es una medida clave. Y es mucho menos impopular de lo que se cree. Si además hay que crear aparcamientos disuasorios o tener en cuenta los intereses de la hostelería, hágase. Un buen gestor es el que sabe poner de acuerdo a mucha gente.

Si quieren rizar el rizo pregunten a los estudiantes de colegios e institutos; negocien con las AMPAS y Asociaciones de Vecinos trayectos y calles más adecuadas; si se explica bien el éxito está asegurado. Y entonces la Fiesta de la Bicicleta se celebrará todos los días del año.

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