El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha criticado este miércoles a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, por llamar a mantener la presión social de cara al pleno extraordinario del Congreso en el que se debatirá la convalidación de los nuevos decretos de vivienda.
En una entrevista en RNE, García-Page ha calificado esa postura como «un monumento a la incoherencia» y ha asegurado que le ha «dolido mucho» que una integrante del Ejecutivo pueda estar «apelando a la movilización contra el Gobierno siendo vicepresidenta del Gobierno».
«Si quieres movilizarte contra tu Gobierno, lo más decente desde el punto de vista político es no estar», ha afirmado el presidente castellano-manchego, quien ha añadido que «ningún ministro quiere dejar de serlo».
Pese a las diferencias dentro del Ejecutivo central, García-Page no considera que un eventual rechazo parlamentario de los dos decretos vaya a provocar necesariamente una ruptura de la coalición. «Si depende de los ministros no se rompe nada, otra cosa es que dependa de los partidos que conforman el Gobierno», ha señalado.
Los dos decretos aprobados por el Consejo de Ministros incluyen, entre otras medidas, la renovación automática de determinados contratos de alquiler y restricciones a la compra de viviendas por fondos de inversión, y deberán someterse a la convalidación del Congreso.
Un «torniquete» ante la crisis de vivienda
Sobre el contenido de los textos, García-Page ha considerado que dividir las medidas en dos decretos responde a una estrategia «posibilista» ante las dificultades para reunir una mayoría parlamentaria.
El presidente regional ha definido las medidas como «un torniquete» para frenar «una hemorragia» surgida tras el desahucio de Maricarmen, caso que ha desencadenado protestas y una creciente presión social sobre el Gobierno en los últimos días.
A su juicio, España carece de una estrategia de vivienda sostenida en el tiempo. García-Page ha defendido que solucionar el problema requerirá «tiempo y gran estabilidad política» y ha estimado que una estrategia estable necesitaría «no menos de cinco o seis años».
También ha reclamado aumentar de forma sustancial la construcción de vivienda. Según ha manifestado, España debería levantar «no menos de 300.000 o 400.000» viviendas cada año, frente a una oferta que considera insuficiente para responder a la demanda.
«Hay que construir mucha vivienda y de todo tipo», ha señalado.
García-Page ha vinculado además la entrada de grandes fondos de inversión en el mercado inmobiliario con la escasez de oferta. «Los buitres son aves carroñeras que acuden cuando el animal está muerto», ha afirmado, utilizando esa comparación para sostener que la falta de vivienda disponible favorece prácticas abusivas.
El presidente castellano-manchego ha defendido finalmente cambios legislativos y una mayor disponibilidad de suelo para incrementar la oferta. A su juicio, sin reformas que faciliten la construcción será «muy complicado que se arregle el problema» de la vivienda.

