Las nuevas ayudas para proteger las explotaciones agrícolas de Castilla-La Mancha frente a los daños provocados por el conejo de monte financiarán el 70 % de los gastos subvencionables, con una inversión máxima de 14.500 euros. Unas condiciones que Asaja Castilla-La Mancha considera insuficientes y que reclama elevar hasta el 100 %.
Las bases reguladoras han sido publicadas este lunes en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), varios meses después de que fueran anunciadas por la Consejería de Desarrollo Sostenible en marzo. Asaja considera que la medida «llega tarde y se queda claramente corta ante la magnitud del problema que están sufriendo los agricultores de la región».
Con las condiciones establecidas, el agricultor tendrá que asumir el 30 % de la inversión subvencionable. Asaja había solicitado aumentar el presupuesto para financiar completamente las medidas de protección, tanto las destinadas a cultivos leñosos como las mallas para cultivos herbáceos.
«Estamos hablando de inversiones que el agricultor tiene que realizar para proteger sus cultivos frente a unos daños provocados por una situación que no ha generado él», ha señalado el presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda.
Otro aspecto que preocupa a la organización es que solo serán subvencionables las actuaciones realizadas después del levantamiento del acta de no inicio. Asaja había reclamado que las ayudas fueran retroactivas para las inversiones realizadas durante 2026, de manera que pudieran acogerse también los agricultores que ya han instalado medidas de protección ante los daños.
La organización cuestiona igualmente el plazo de hasta seis meses para resolver las solicitudes y la exclusión de parcelas clasificadas en Sigpac como pasto permanente con arbolado, pasto arbustivo y pastizal. También critica que sea necesaria una autorización previa para eliminar majanos.
Asaja pide actuar también en carreteras, vías ferroviarias y cauces
Más allá de las ayudas directas a las explotaciones, Asaja sostiene que una parte importante del problema se encuentra en las vías de comunicación y los cauces de ríos y arroyos, donde asegura que existen numerosos refugios y zonas de proliferación de conejos.
Por este motivo, reclama actuaciones de las diferentes administraciones y organismos responsables, entre ellos ADIF, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y las confederaciones hidrográficas. Entre las medidas propuestas figura instalar vallados técnicos de alta resistencia en infraestructuras ferroviarias y carreteras, además de intervenir en humedales, lagunas y zonas ZEPA.
Asaja también pide ampliar el ámbito territorial de las medidas porque considera que existen municipios afectados que todavía no forman parte de las comarcas declaradas en emergencia cinegética. Cita expresamente Hita y Molina de Aragón, en Guadalajara, y Villarrubia de los Ojos, en Ciudad Real.
La organización agraria mantiene además sus trámites ante la Fiscalía para reclamar una cobertura de los daños a través de los seguros agrarios y señala que no descarta acudir a la justicia ordinaria.
Pese a la publicación de las ayudas, Asaja considera que todavía no existe una respuesta suficiente al problema y mantiene la manifestación convocada para el 6 de octubre en Toledo. «No vamos a vender como una solución definitiva algo que no lo es. El agricultor necesita una respuesta completa», ha concluido Fresneda.



