Los pájaros carpinteros se han convertido en una herramienta clave para evaluar el estado de conservación de los bosques del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, situado entre las provincias de Ciudad Real y Albacete. Así lo concluye un estudio desarrollado entre 2024 y 2025, cuyos resultados se publican en el número de julio de la revista Quercus.
La investigación, realizada por el director-conservador del parque, Ignacio Mosqueda Muguruza, y el naturalista Ángel V. Arredondo Acero, ha permitido identificar masas forestales de alto valor ecológico y obtener nuevos datos sobre la biología y distribución de especies como el pico menor, el torcecuello, el pico picapinos y el pito real.
Según explica Arredondo, los pájaros carpinteros son excelentes bioindicadores, ya que su presencia está estrechamente ligada a la existencia de árboles maduros y bosques bien conservados. El análisis ha confirmado que algunas especies aparecen únicamente en masas forestales más evolucionadas, mientras que otras muestran diferentes patrones de distribución en función del tipo de bosque.
Los autores destacan que esta información permitirá mejorar la gestión del espacio protegido, al facilitar la identificación de los rodales forestales con mayor valor ambiental y orientar las actuaciones de conservación para favorecer la evolución de otras zonas hacia ese mismo estado.
El estudio también aporta nuevos conocimientos sobre la evolución del pico menor y del torcecuello como especies reproductoras tanto en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera como en el conjunto de la provincia de Ciudad Real.
El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, con cerca de 4.000 hectáreas, es uno de los humedales más singulares de Europa y, además de sus lagunas y cascadas, alberga importantes masas de álamos, chopos, olmos y sauces que constituyen un hábitat esencial para estas aves.
Para el director-conservador del parque, Ignacio Mosqueda, este tipo de investigaciones científicas son fundamentales para orientar la conservación del espacio natural, ya que la presencia de pájaros carpinteros refleja el buen estado de los ecosistemas forestales y, con ello, de muchas otras especies de flora y fauna que dependen de ellos.
