El Acuífero 23 se encuentra en mejores condiciones que en 1995, pero sus niveles freáticos registran un descenso progresivo que podría comprometer en los próximos años la viabilidad de explotaciones agrícolas y ganaderas y afectar a la industria agroalimentaria de la provincia.
Así lo recoge el estudio hidrogeológico promovido por la Diputación de Ciudad Real y elaborado por Tragsatec, cuyas conclusiones ha presentado el presidente de la institución provincial, Miguel Ángel Valverde. El documento ofrece una radiografía actualizada de las masas de agua subterránea y está pendiente de la validación definitiva del Instituto Geológico y Minero de España.
Valverde ha precisado que el estudio no plantea un agotamiento inmediato del acuífero y que sigue existiendo agua. Un periodo prolongado de lluvias permitiría recuperar parte de las reservas, como ocurrió tras las precipitaciones de 2010. Sin embargo, ha advertido de que las administraciones no pueden depender únicamente de la llegada de nuevos ciclos húmedos.
“El estudio nos dice cómo estamos, ahora corresponde buscar las soluciones”, ha señalado.
Más reservas entre Daimiel y Tomelloso
El análisis refleja diferencias importantes entre unas zonas y otras. Los descensos más acusados se localizan en la masa de agua del Campo de Calatrava y en el sector oriental de Mancha Occidental II.
Por el contrario, la mayor concentración de reservas se encuentra en la parte central del acuífero, aproximadamente entre Daimiel y Tomelloso.
El trabajo también estudia la transmisividad, es decir, la forma en la que el agua circula entre las diferentes formaciones geológicas. Aunque las masas están conectadas, el agua no se desplaza con la misma facilidad ni a la misma velocidad en todos los puntos.
Además, el estudio identifica acumulaciones de agua en acuíferos jurásicos más profundos, situados a cientos de metros. Su posible utilización o conexión con niveles superiores requeriría nuevos estudios e inversiones específicas.
Recarga, regeneración e infraestructuras
Valverde ha reclamado que la gestión del agua deje de centrarse únicamente en restricciones, reducción de dotaciones y sanciones y avance hacia medidas que permitan aumentar y conservar los recursos disponibles.
Entre las posibles soluciones ha señalado la recarga de los acuíferos, la reutilización de aguas regeneradas, la construcción de infraestructuras hidráulicas y la movilización de recursos procedentes de otras masas o cuencas.
También ha defendido la construcción de balsas, presas y embalses que permitan almacenar agua durante los periodos de lluvias intensas y disponer de reservas en los ciclos secos. Como ejemplo, ha citado el proyecto del embalse de Montizón, previsto con una capacidad de 15 hectómetros cúbicos y que no llegó a ejecutarse pese a estar acordado y presupuestado hace más de una década.
El ejemplo de las aguas regeneradas de Tomelloso
El presidente de la Diputación ha destacado la reutilización de aguas residuales depuradas como una de las vías para complementar los recursos destinados al regadío.
En este punto ha citado la iniciativa desarrollada por los agricultores de Tomelloso para aprovechar aguas regeneradas y ha reclamado una mayor implicación de las administraciones en este tipo de proyectos.
También ha defendido que se estudie la transferencia de recursos entre territorios y cuencas sin planteamientos previos, recordando que la Tubería Manchega se abastece del sistema Tajo-Segura.
A su juicio, esta infraestructura garantiza el abastecimiento humano y permite liberar recursos subterráneos, pero no resuelve por sí sola el problema general del agua en la provincia.
“No habrá una única solución, sino varias”, ha afirmado.
Riesgo para la agricultura familiar y el empleo
Valverde ha advertido de que la reducción de las disponibilidades de agua no afecta únicamente al campo, sino al conjunto de la economía provincial. La agricultura sostiene empleo, industrias auxiliares, comercios y empresas agroalimentarias en numerosos municipios.
También ha señalado que la reducción de las dotaciones puede acelerar la concentración de las explotaciones, dificultando la continuidad de pequeños y medianos agricultores y favoreciendo la entrada de grandes operadores y fondos de inversión.
Por este motivo, considera que la escasez de agua es también un problema social, ya que amenaza el modelo de agricultura familiar y puede contribuir a la pérdida de población.
“La falta de agua es un problema de todos”, ha afirmado antes de pedir una respuesta conjunta de las administraciones, las organizaciones agrarias, las comunidades de usuarios y el conjunto de la sociedad.
La Diputación trasladará las conclusiones del estudio a las instituciones europeas, al Gobierno de España y al Gobierno de Castilla-La Mancha. Valverde ha reclamado además el desarrollo de los planes hidrológicos regional y nacional y ha insistido en la necesidad de comenzar a planificar las actuaciones antes de que el descenso de las reservas afecte de forma grave a las explotaciones, el empleo y el futuro económico de la provincia.
