Castilla-La Mancha esconde mucho más de lo que podemos ver a simple vista. Y nunca mejor dicho. Bajo nuestros pies, la tierra guarda minerales y recursos que durante siglos han marcado la economía y la historia de numerosos municipios. Hoy toca mirar hacia ese mundo subterráneo para descubrir una de las grandes curiosidades de la minería regional.
Para encontrarla hay que viajar hasta Almadén, al suroeste de la provincia de Ciudad Real y en las estribaciones del norte de Sierra Morena. Allí se encuentra el yacimiento de cinabrio más importante del mundo y la mayor concentración de mercurio conocida en la corteza terrestre.
El dato permite hacerse una idea de sus dimensiones: las minas de Almadén han producido más del 35 % de todo el mercurio obtenido en el planeta. Es decir, más de uno de cada tres kilos de este metal han tenido su origen en este rincón de Castilla-La Mancha.

El secreto está en el cinabrio, el mineral del que se obtiene el mercurio mediante su tratamiento en hornos. Su explotación en esta comarca cuenta con una historia de miles de años y convirtió a la mina de Almadén durante siglos en una importante fuente de riqueza para el Estado español.
DEL «ORO ROJO» A AMÉRICA
Aunque el cinabrio se utiliza desde la antigüedad, el mercurio ganó especial importancia a partir de la Edad Moderna. Buena parte se exportaba entonces a América, donde se empleaba en las minas de oro y plata para ayudar a separar y extraer estos metales de las rocas.
Con el paso del tiempo aparecieron nuevos usos. Durante la Edad Contemporánea, el mercurio llegó también a diferentes ámbitos de la ciencia y la medicina. Su importancia económica fue tal que llegó a ser conocido como «oro rojo«.

La actividad minera terminó desapareciendo a comienzos de este siglo, en un proceso relacionado con los problemas ambientales y la toxicidad asociados al mercurio, además de la llegada de nuevas tecnologías que fueron sustituyendo su utilización en diferentes aparatos.
Pero el cierre no significó el final de las minas. El espacio encontró una nueva vida ligada a la conservación de su patrimonio y al turismo. En septiembre de 2006 comenzaron las visitas y, en enero de 2008, abrió sus puertas el Parque Minero de Almadén. En 2012, la Unesco declaró patrimonio mundial el patrimonio del mercurio de Almadén.
El conjunto conserva elementos relacionados tanto con la extracción del cinabrio como con su transformación en mercurio, testigos de una actividad minera excepcional a escala mundial.

Y aunque Almadén ocupa un lugar único en esta historia, la minería continúa presente en Castilla-La Mancha. La región cuenta actualmente con 270 explotaciones mineras activas, dedicadas fundamentalmente a la producción de áridos, arcillas, yesos y otros productos minerales. Una actividad que recuerda que parte de la riqueza de esta tierra sigue estando, literalmente, bajo nuestros pies.

