Hace años que sigo algunas de las cotizaciones de estas divisas digitales y debo decir que su crecimiento ha sido sorprendente. Por ejemplo, 1000 euros equivale a 0,025 Bitcoin a día de hoy (en febrero de 2021, un Bitcoin cotiza cerca de los 40.000 euros). Pero no siempre ha sido así: Bitcoin nace en 2008 y fue en 2010 cuando se produce la primera transacción (el primer pago en Bitcoin), cuando un usuario en un foro pagó 10.000 Bitcoin por dos pizzas, en aquel entonces, el equivalente era 42 dólares americanos, unos 35 euros.

Es cierto que una criptomoneda no está regulada por ningún organismo. Su creación está descentralizada por miles de “mineros”, pero como un activo financiero más, su valor no ha parado de crecer (en mayor parte por la especulación), y desde mi punto de vista seguirá subiendo si este método de pago es aceptado cada vez en mayor medida, no sin asumir altos riesgos.



Y sí, este tipo de divisas podrán funcionar en un futuro si los agentes que intervienen en la economía dan paso a estos métodos de pago. Si una tienda, por ejemplo, nos permitiese pagar en estas criptomonedas a través de nuestras tarjetas de crédito. Porque no olvidemos que cada uno de nuestros pagos con tarjeta supone un movimiento digital, no hemos usado un solo billete o moneda, de hecho, no hemos visto pasar por nuestras manos ese billete.

El Mundo no se ha vuelto loco, pero compañías como Visa o Mastercard empiezan a emitir tarjetas que permiten pagar con criptomoneda, es una realidad.

Una divisa como el euro no es otra cosa que un método de pago regulado, el cual se le da un valor y tanto Estados como agentes económicos respaldan, por lo que se genera una confianza en torno a ella. Además, es emitida por un Banco Central, el cual activa la “máquina de hacer billetes” en ciertas ocasiones para inyectar liquidez o devaluar su moneda, y adicionalmente, se les dota de un carácter fiduciario a través de la emisión de billetes y monedas físicas y nosotros creemos desde su creación que detrás hay ese valor que se nos indica.



Y no tardaremos en conocer el EURO DIGITAL, nuestra moneda hecha divisa digital. Parece que todo se mueve en torno a un futuro plagado de criptomonedas o la digitalización de las divisas, por lo que quizá sea cuestión de tiempo que este mundo tan lejano y especulativo se convierta en la forma de pago de nuestro día a día. Y ante tanta alternativa de pago, ya lo adelantó Oscar Wilde; “hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada”.



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