El sol manchego volvió a convertirse en el mejor foco para iluminar el Oasis Sound Festival. Durante dos jornadas, La Solana se transformó en un auténtico oasis de música, color y buen ambiente. El recinto lucía más vivo que nunca, decorado con las grandes banderas confeccionadas por la propia organización, mientras los asistentes ponían el resto con sus inseparables camisas estampadas de flores, palmeras y colores imposibles.
La quinta edición reunió un cartel de primer nivel repartido entre los escenarios Oasis Sound, Sunset Boulevard y Village, confirmando el crecimiento de un festival que ya juega en la primera división de la música alternativa en Castilla-La Mancha.

Viernes 3 de julio: un inicio sin bajar el ritmo
La programación arrancó con inteligencia, alternando los dos escenarios principales para evitar grandes solapes y permitir al público disfrutar prácticamente de todos los conciertos.
Like You fueron los encargados de abrir la jornada con energía y buenas vibraciones, antes de dar paso a Merino. Con una puesta en escena minimalista, Sandra volvió a demostrar que no hacen falta grandes artificios cuando la emoción lo llena todo. Su voz, fundiéndose con el atardecer rojizo de la llanura manchega, dejó uno de los primeros momentos mágicos del festival.
Uno de los conciertos más esperados llegó con Rufus T. Firefly. La banda de Aranjuez volvió a conquistar La Solana con un directo hipnótico donde la psicodelia de temas como Magnolia, Nebulosa Jade o La Plaza encontró el escenario perfecto bajo el interminable cielo manchego. Víctor, Julia, Charly, Migue, Juan y Manola firmaron una actuación sobresaliente que quedará entre las grandes de esta edición.

El relevo lo tomaron Ginebras, que hicieron rugir el Oasis Sound con su inconfundible mezcla de pop, guitarras y buen humor. Magüi, Sandra, Raquel y Juls conectaron desde el primer minuto con un recinto completamente entregado, alternando canciones de Dónde nada es para tanto con himnos como Paco y Carmela, Cosas Moradas, Las chicas en Berlín o el cierre explosivo de La típica canción.
La electricidad continuó en el Sunset Boulevard con Neverland Bari, que, tras pasar por los micrófonos de La Lumbrera Podcast, ofrecieron un concierto intenso y cargado de potencia que hizo vibrar al público.
El escenario principal cerró la jornada con Malmö 040, que descargaron todo su rock directo y sin concesiones antes de dejar paso a Isaac Corrales y Bea Miau, encargados de alargar la fiesta hasta bien entrada la madrugada.
Mientras tanto, el escenario Village seguía viviendo su propia historia. Recreando un pequeño pueblo manchego con espacios tan reconocibles como la Calle del Roce o la Plaza de las Gachas, Juan Reina y Coso DJ mantuvieron el ambiente festivo durante toda la noche con una sesión repleta de clásicos y canciones para no dejar de bailar.
Sábado 4 de julio: un final a la altura del aniversario
La segunda jornada arrancó en el Sunset Boulevard con Paco Pecado y su peculiar universo musical, donde conviven la rumba, el bolero, el pop y el espíritu verbenero. El calor no impidió que los primeros asistentes fueran ocupando el recinto desde primera hora.
En el escenario principal comenzaban a concentrarse los seguidores de Carlos Ares. Su ya característica cabaña presidía un espectáculo que confirmó el gran momento artístico del gallego. Banda y público caminaron de la mano durante todo el concierto, alcanzando uno de los momentos más emocionantes cuando La boca del lobo tuvo que repetirse hasta en dos ocasiones ante la insistencia de los asistentes.
Éxtasis recogió el testigo en el Sunset Boulevard demostrando el excelente momento que atraviesa la banda, con un directo sólido que volvió a llenar el escenario.

La llegada de La M.O.D.A. suponía uno de los platos fuertes del fin de semana. No es habitual ver a los burgaleses actuar tan al sur y la expectación era máxima. Repasaron los temas de San Felices sin olvidar himnos como 1932 o Héroes del sábado noche, confirmando por qué siguen siendo una de las bandas más queridas del panorama nacional.
BlackPanda mantuvo la intensidad con un concierto elegante y muy bailable, liderado por la voz de Marta Marlo, que volvió a demostrar el carácter fresco y contemporáneo del grupo madrileño.
No todo salió perfecto. Sanguijuelas del Guadiana tuvieron que pelear contra varios problemas de sonido que deslucieron parte de su actuación. Aun así, el cuarteto extremeño consiguió sacar adelante el concierto apoyándose en sus canciones más conocidas y en la complicidad de un público que no dejó de acompañarlos.
La madrugada volvió a pertenecer a los DJs. Juan Reina tomó el control con una sesión repleta de versiones que terminó contagiando a todo el recinto. Poco después llegó Bita, que convirtió el Oasis Sound en una auténtica pista de baile con un espectáculo cargado de ritmo, humor y esa inyección de «Bita-Mina» que terminó haciendo bailar hasta las alpacas de paja que decoraban el recinto.
El propio Juan Reina fue el encargado de poner el punto final a la quinta edición del festival, prolongando la fiesta hasta las seis de la mañana.
En paralelo, el Village volvió a demostrar que es mucho más que un tercer escenario. Allí, el bingo musical de Bita se convirtió en una de las propuestas más originales del fin de semana, mezclando música, participación y mucho sentido del humor en una fórmula que apunta a quedarse durante muchas ediciones.
Un festival que ya juega en otra liga
La quinta edición del Oasis Sound Festival ha reunido en La Solana a cerca de 10.000 asistentes durante dos días de conciertos repartidos entre tres escenarios, consolidando definitivamente una propuesta que ha sabido crecer sin perder su personalidad.
La combinación de un cartel de calidad, una producción cada vez más cuidada y una identidad propia profundamente ligada a La Mancha convierten al Oasis Sound en una de las grandes citas musicales del verano castellano-manchego.
Con el telón ya bajado, solo queda una sensación: el Oasis Sound ha dejado de ser una promesa para convertirse, por méritos propios, en uno de los festivales imprescindibles del panorama alternativo nacional. Y, visto lo vivido este fin de semana, todo apunta a que lo mejor todavía está por llegar.



























































