Las campanillas, los arreos y el paso de las mulas han vuelto a formar parte del paisaje de Tomelloso. La Feria y Fiestas de 2026 ha recuperado un año más el desfile y exhibición de reatas, con la participación de dos reatas y tres carros que han recorrido las calles del municipio ante la mirada de vecinos y visitantes.
Detrás de esta estampa hay horas de preparación y, sobre todo, una tradición muy ligada a la historia de Tomelloso. Los carreros han vuelto a sacar sus animales engalanados con distintos tipos de arreos, desde los más sencillos hasta los de seda, para mostrar una parte del pasado agrícola de la localidad que hoy se conserva como patrimonio y afición.
Jesús Coronado, de Carreros de Tomelloso, explicaba que la jornada sirve precisamente «a que las vean por el pueblo» y a realizar «el típico desfile de Reatas de Tomelloso de la feria», sacando a las mulas «con los mejores arreos y con lo mejor que tenemos».
En esta ocasión, algunas de las mulas han salido en la modalidad de tachuela, con arreos de seda pero sin las mantas que se utilizan durante la Romería debido al calor. «En la romería en seda completa» se incorporan también las mantas y el resto de piezas, explicaba Coronado.
Prepararlo todo lleva trabajo, aunque la experiencia y el número de personas implicadas ayudan a agilizarlo. Para Jesús Coronado, lo mejor llega después: «Lo más bonito de este día es el desfile, es verlas funcionando, es las sueltas, es las que anden, que te obedecen, que te hacen caso y disfrutar de ellas».
Una tradición que despierta recuerdos
Desde la Asociación Cultural Carreros Virgen de las Viñas, Manuel Ortega ponía el acento en la respuesta del público. «Mucha gente y la verdad que buen ambiente», resumía durante una mañana en la que las reatas volvieron a salir especialmente cuidadas.
El proceso comienza bastante antes del desfile. Cepillar a los animales, repasarlos y colocar cada una de las piezas puede llevar «unas dos horas mínimo», según Ortega.
Entre las mulas estaba Chata, uno de los animales que más atención despertaba entre quienes se acercaban. Ortega reconoce que la tiene «un poco consentida»: «Melón, caramelos, pan… Lo que me pilla». Y destacaba también su carácter: «Está la gente deseando tocarla porque es cariñosa y la verdad es que es un animal de lo que no hay».
Pero, por encima de los preparativos, hay una escena que para él resume el sentido de esta jornada: ver cómo reaccionan quienes todavía recuerdan el tiempo en el que las mulas formaban parte del trabajo diario.
«Sobre todo cuando ves a la gente mayor que se emociona y que tiene recuerdos de antiguamente y te cuentan sus anécdotas que tenían ellos. Yo para mí eso es lo más grande», señalaba. A esa emoción se suma la curiosidad de los niños que se acercan a unos animales y unos carros que muchos ya no han conocido en su vida cotidiana.
«Las cosas tradicionales son muy importantes para que perduren en el tiempo», defendía Ortega, recordando que las mulas trillaban, araban y realizaban buena parte de las labores del campo.
Alejandro, también miembro de la Asociación Cultural Carreros Virgen de las Viñas, explicaba que engalanarlas requiere «un buen rato» porque, aunque visualmente parezca un único conjunto, «son muchas piezas». Para él, el objetivo principal del día es sencillo: «Lo más importante es que se dé bien, que no sufra ningún animal y que salga todo bien».
Los carros han llevado también melones y sandías, una imagen vinculada a la cultura agrícola local. Según explicaba Alejandro, además de aportar peso al carro, forman parte de esa representación de las costumbres del pueblo.
«La raíz de Tomelloso»
El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, siguió el desfile en la avenida Antonio Huertas, donde destacó el papel de los carreros para conservar una tradición que considera ligada directamente a la historia de la ciudad.
«Nos encontramos aquí un año más en la avenida Antonio Huertas disfrutando de algo que yo creo que es único y que es muy demandado y que es muy bonito: que son nuestras mulas, nuestros carreros», señaló.
Navarro situó a estos animales junto a otros elementos fundamentales del pasado local: «Siempre hablamos de las terreras, hablamos de los picadores, pero también hay que hablar de la mula como un elemento muy importante que ha hecho y que ha posibilitado que Tomelloso se convierta en lo que es a día de hoy».
Una tradición que este 2026 ha vuelto a salir de las cuadras para recorrer Tomelloso, entre carreros que dedican horas a preparar cada detalle y vecinos que todavía reconocen, en el sonido de las campanillas y el paso de las mulas, una parte de la historia del pueblo.

























