Piden frenar más de 70 plantas de biometano y 60 macrogranjas en Castilla-La Mancha por sus posibles riesgos ambientales

Una nueva coordinadora ciudadana reclama a la Junta la paralización cautelar de estos proyectos y alerta de su posible impacto en el entorno de las Tablas de Daimiel

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La instalación de plantas de biometano, biogás y grandes explotaciones ganaderas en Castilla-La Mancha vuelve a generar oposición entre colectivos ciudadanos y ecologistas. Una nueva organización regional ha solicitado al Gobierno de Emiliano García-Page que paralice cautelarmente estos proyectos hasta que exista una regulación que, a su juicio, garantice la protección del medio ambiente y la salud pública.

Se trata de la Coordinadora de Castilla-La Mancha NO al Biometano, constituida recientemente por representantes de plataformas ciudadanas de Daimiel, Valdepeñas, Manzanares, Torralba de Calatrava, Carrión de Calatrava y Malagón, todos ellos municipios de Ciudad Real.

También participan asociaciones ecologistas, representantes de Verdes Equo y otras entidades y particulares.

Según ha explicado la agrupación en un comunicado, su objetivo es detener temporalmente la implantación de estas instalaciones hasta que se establezca un marco normativo preventivo en los ámbitos regional, comarcal y local, siguiendo el principio de precaución de la Unión Europea.

Más de 70 plantas de biometano y 60 macrogranjas, en el punto de mira

La coordinadora asegura que se han presentado ante la Junta solicitudes para instalar más de 70 grandes plantas de biometano y biogás y más de 60 macrogranjas de ganadería industrial en distintos municipios de Castilla-La Mancha.

Estas cifras corresponden a los proyectos señalados por la organización y no implican que todas las instalaciones hayan recibido autorización administrativa.

Los colectivos cuestionan la concentración de estas infraestructuras en el medio rural y advierten de las posibles consecuencias del tratamiento de grandes cantidades de residuos.

Por este motivo, han solicitado una reunión con el presidente regional, Emiliano García-Page, para trasladarle sus reivindicaciones y buscar soluciones mediante el diálogo.

Preocupación por cinco proyectos cerca de las Tablas de Daimiel

Uno de los principales focos de oposición se encuentra en el entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, uno de los espacios naturales más importantes de Castilla-La Mancha.

La coordinadora ha anunciado una campaña de ámbito nacional bajo el lema «Salvemos el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel de los impactos de los residuos y del biometano».

La iniciativa se centra en cinco grandes plantas proyectadas en Daimiel, Torralba de Calatrava, Carrión de Calatrava, Valdepeñas y Manzanares.

Según los cálculos difundidos por la organización, estas instalaciones podrían concentrar más de un millón de toneladas de residuos, entre ellos purines, vinazas y lodos, en el territorio próximo al parque nacional.

La agrupación teme que su gestión pueda ocasionar filtraciones de sustancias contaminantes, como compuestos de nitrógeno, fósforo, metales pesados o residuos farmacéuticos, con posibles efectos sobre el río Guadiana, sus afluentes y los acuíferos de la zona.

Estas advertencias corresponden a los riesgos señalados por los colectivos, sin que el comunicado aporte mediciones que acrediten daños ambientales provocados por las instalaciones.

Reclaman otro modelo de desarrollo para los pueblos

Más allá de las cuestiones medioambientales, la agrupación también rechaza el modelo de desarrollo asociado a la concentración de grandes instalaciones industriales y ganaderas en los municipios rurales.

Sus integrantes temen que algunas localidades acaben convertidas en lo que denominan «pueblos vertedero» y «comarcas de sacrificio ambiental».

Por ello, reclaman que la Junta revise la planificación de estos proyectos y abra un proceso de diálogo con las poblaciones afectadas.

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