Las explotaciones avícolas de Castilla-La Mancha tendrán que vacunar obligatoriamente a sus aves frente a la enfermedad de Newcastle a partir del 1 de octubre de 2026. La medida tendrá carácter preventivo y afectará a todas las granjas de producción y reproducción de la región, con la excepción de las explotaciones de autoconsumo.
La obligación ha sido establecida por la Dirección General de Ordenación Agropecuaria de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural mediante una resolución publicada este jueves en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
La decisión responde a la aparición de focos de Newcastle en explotaciones avícolas de comunidades limítrofes, entre ellas Castilla y León y la Comunidad Valenciana. La Administración regional considera que esta situación supone un riesgo real de entrada y propagación de la enfermedad en Castilla-La Mancha, independientemente de que existan o no focos activos declarados en cada momento dentro de la región.
Los titulares de las explotaciones deberán aplicar las vacunas siguiendo las indicaciones establecidas por el fabricante para cada producto autorizado, con el objetivo de mantener un nivel de inmunización adecuado y sostenido en todas las manadas.
Además, los ganaderos tendrán que conservar y poner a disposición de los servicios veterinarios oficiales la documentación que demuestre que se ha cumplido la pauta de vacunación.
La enfermedad de Newcastle es una infección vírica altamente contagiosa que afecta a las aves. Está incluida entre las enfermedades de declaración obligatoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal y la normativa europea la considera de especial relevancia por las consecuencias sanitarias, económicas y comerciales que puede provocar en el sector avícola.
Con esta vacunación preventiva, Castilla-La Mancha busca reducir el riesgo de que los focos detectados en territorios próximos terminen afectando a las explotaciones avícolas de la región.

