El Gobierno de Castilla-La Mancha ha analizado con representantes del sector trufero regional distintas medidas dirigidas a favorecer el desarrollo de este cultivo, mejorar su competitividad y facilitar el acceso a ayudas y programas destinados al sector agrario.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha mantenido recientemente en Toledo una reunión con representantes de la Federación de Asociaciones de Truficultores de Castilla-La Mancha y de la Asociación de Truficultores de Castilla-La Mancha. En el encuentro se abordaron cuestiones relacionadas con las Unidades de Trabajo Agrario, los márgenes de rendimiento, las ayudas de la PAC, la promoción y la investigación.
En la reunión participaron el presidente de la Federación de Asociaciones de Truficultores de Castilla-La Mancha (FATCLM), Cristóbal López; su secretaria, Delia Tarancón; el presidente de la Asociación de Truficultores de Castilla-La Mancha (ATCLM), Agustín Valencia; Manuel Bueno, miembro de esta asociación; y la directora general de Ordenación Agropecuaria, Lydia Benítez.
Una de las principales peticiones del sector pasa por adaptar determinados criterios administrativos a la realidad de las plantaciones de trufa situadas en terrenos agrícolas. Los truficultores plantean que este cultivo pueda ser considerado plenamente como agrícola a efectos de programas como la incorporación de jóvenes al campo o las ayudas para la mejora y modernización de las explotaciones.
Esta consideración permitiría, según lo abordado durante la reunión, reflejar de forma más adecuada la carga de trabajo y la rentabilidad de las explotaciones truferas, además de facilitar su posible encaje en distintas líneas de ayudas de la Política Agraria Común.
Martínez Lizán ha señalado que desde la Consejería se estudiarán junto al sector “posibles ajustes” para adaptar los criterios actuales a las características de las plantaciones de trufa desarrolladas en tierras agrícolas.
Un cultivo agrícola con especies consideradas forestales
Otro de los asuntos tratados fue la singularidad administrativa de la truficultura. Aunque las plantaciones están orientadas a una actividad agrícola, algunas de las especies utilizadas pueden estar clasificadas como forestales, lo que puede generar dificultades para acceder a determinadas ayudas.
Ante esta situación, el consejero ha explicado que el Gobierno regional estudiará las distintas posibilidades en coordinación con la Consejería de Desarrollo Sostenible.
“Veremos las posibilidades consultando y coordinándonos con la Consejería de Desarrollo Sostenible para determinar si es posible realizar algún tipo de gestión o consideración, puesto que es un cultivo muy atípico y novedoso”, ha indicado Martínez Lizán, que ha destacado además su potencial de crecimiento en Castilla-La Mancha.
Promoción e investigación de la trufa
La reunión también sirvió para abordar posibles vías para mejorar la promoción y comercialización del producto. Desde la Consejería se informó a los representantes del sector sobre las herramientas disponibles para participar en acciones promocionales y ferias bajo la marca de calidad regional Campo y Alma.
También se planteó la posibilidad de utilizar otros canales del Gobierno autonómico, como los ofrecidos por el Instituto de Promoción Exterior, para ampliar la presencia comercial de la trufa de Castilla-La Mancha.
Por último, ambas partes analizaron la posibilidad de reforzar la investigación relacionada con este cultivo a través de los centros dependientes de la Consejería de Agricultura.
Estas actuaciones se canalizarían principalmente mediante el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF), con el objetivo de mejorar el conocimiento técnico de la truficultura y favorecer su desarrollo en la región.



