Accem recuerda el mensaje del Papa: «Todos, en algún momento de nuestra vida, somos inmigrantes»

Un mensaje que busca desmontar prejuicios y combatir la creciente deshumanización que rodea el debate migratorio

Comparte

La reciente visita del Papa León XIV al centro de acogida para migrantes de Las Raíces, en Tenerife, ha sido recibida por las entidades sociales que trabajan con personas refugiadas y migrantes como un espaldarazo a años de trabajo en favor de la integración y la dignidad humana.

Así lo expresa Braulio Carlés, responsable de la Asociación Católica de Migraciones en Castilla-La Mancha, quien considera que el mensaje lanzado por el Pontífice trasciende el ámbito religioso para convertirse en una llamada de atención dirigida a toda la sociedad y, especialmente, a los responsables políticos.

«Todos, en algún momento de nuestra vida, somos inmigrantes», recuerda el responsable de la entidad, sintetizando una de las ideas centrales transmitidas por León XIV durante su estancia en Canarias. Un mensaje que, a su juicio, busca desmontar prejuicios y combatir la creciente deshumanización que rodea el debate migratorio.

Carlés destaca que el Pontífice incidió en la necesidad de establecer rutas seguras que eviten las muertes en el mar, combatir las mafias que trafican con personas y trabajar en los países de origen para reducir las causas que obligan a miles de personas a abandonar sus hogares.

Pero, además, subraya otro aspecto especialmente relevante: la integración entendida como un proceso compartido. «La sociedad de acogida debe ser abierta e integradora, pero también el migrante debe respetar la cultura y las normas del lugar que le recibe», explica.

Desde su experiencia de décadas trabajando en el ámbito migratorio, Carlés observa con preocupación el resurgimiento de discursos que vinculan inmigración y delincuencia o que responsabilizan a los extranjeros de problemas sociales. «Estamos recuperando estereotipos que creíamos superados hace muchos años», lamenta.

Frente a ello, defiende la necesidad de reforzar la sensibilización social, especialmente en colegios y barrios, para favorecer el conocimiento mutuo y desmontar informaciones falsas. «La migración no es una amenaza; es una oportunidad y una riqueza para nuestras sociedades cuando se gestiona de forma ordenada», afirma.

En este sentido, considera que la visita del Papa supone también un mensaje dirigido a los dirigentes políticos. «Ahora hay que ver si los aplausos que ha recibido se convierten en políticas concretas o se quedan únicamente en gestos», señala.

Para Carlés, el Pontífice ha puesto sobre la mesa la necesidad de abandonar posiciones simplistas y abrir espacios de diálogo que permitan afrontar una realidad compleja desde el respeto a los derechos humanos. «No se trata de poner puertas al campo, sino de gestionar la migración con orden, seguridad y dignidad», resume.

El responsable de la Asociación Católica de Migraciones valora especialmente el carácter universal del mensaje papal. A su entender, León XIV ha logrado situar en el centro a las personas más vulnerables con un discurso capaz de llegar tanto a creyentes como a no creyentes.

«Su mensaje interpela a cualquier persona de buena voluntad», sostiene Carlés, convencido de que la defensa de la dignidad humana constituye el principal desafío de las sociedades contemporáneas.

DÍA DE LAS MIGRACIONES

Coincidiendo con la próxima celebración del Día de las Migraciones, la reflexión adquiere una relevancia especial. En un contexto marcado por conflictos internacionales, desplazamientos forzosos y crecientes movimientos migratorios, las entidades que trabajan sobre el terreno reclaman que el debate público se aleje de la confrontación y avance hacia soluciones basadas en la cooperación, la solidaridad y el respeto a los derechos fundamentales.

En el caso de Accem, gestiona en la región de cerca de un millar de plazas, con niveles de ocupación que rondan el 90 por ciento, lo que refleja la continuidad de los flujos migratorios y la necesidad de mantener recursos estables de integración y acompañamiento.

El responsable de la Asociación Católica de Migraciones insiste en que la respuesta a la migración debe combinar acogida, cooperación con los países de origen y políticas que favorezcan la inclusión social y laboral. «No basta con atender la emergencia; hay que construir convivencia», resume.

+ Noticias