El principal acusado del doble crimen de Manzanares, Antonio Caba, ha negado ser el autor de los asesinatos de Juan Miguel Isla y Jesús María González Borrajo durante su declaración en la sexta sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Ciudad Real. En su comparecencia, ha sostenido que fueron otras personas las que acabaron con la vida de ambos empresarios, aunque ha reconocido que participó en la ocultación de los cadáveres.
Caba ha señalado a Gaspar Rivero, el otro acusado, como la persona que se encargó de descuartizar los cuerpos y deshacerse de ellos. Sin embargo, Rivero ha ofrecido una versión contraria y ha atribuido al principal procesado la responsabilidad de las dos muertes, al tiempo que ha admitido su colaboración en la desaparición de los restos.
Caba reconoce que ayudó a ocultar los cadáveres
Durante su declaración, realizada únicamente a preguntas de su abogado, Antonio Caba ha reconocido que intervino en la ocultación de los cuerpos. También ha admitido que entregó a Rivero el vehículo de Juan Miguel Isla para que lo trasladara hasta Albacete, aunque ha insistido en que no participó directamente en su muerte.
El acusado ha negado tener graves problemas económicos y ha asegurado que las deudas que se le atribuían correspondían a una sociedad que compartía con otros socios.
En relación con la desaparición de Isla, el 22 de julio de 2022, Caba ha relatado que ambos se desplazaron en coche hasta la finca de La Mejorada, donde encontraron a un hombre. Según su versión, decidió regresar a su domicilio y dejó al empresario hablando con esa persona.
Ha insistido en que no llegó a entrar en la finca y que, posteriormente, se encontró con Isla ya muerto. Según su relato, otra persona le pidió ayuda para ocultar lo ocurrido y le ofreció parte del dinero que se obtuviera de la venta de una finca.
Caba ha afirmado que Rivero accedió después a colaborar a cambio de una cantidad económica. También ha reconocido que este trasladó el vehículo de Isla hasta Albacete y llevó el cadáver a una finca de su propiedad en Valdepeñas, aunque ha asegurado que él no acudió al lugar.
Asegura que la muerte de González Borrajo fue accidental
Respecto a Jesús María González Borrajo, cuyo fallecimiento se produjo en junio de 2019, Caba ha mantenido que su muerte fue accidental y que tuvo lugar durante una discusión en una nave que utilizaba como almacén y oficina en Manzanares.
Según su declaración, un tercer hombre agarró al empresario y lo empujó, provocando que cayera hacia atrás y se golpeara la cabeza contra unos bancos.
«El fallecimiento del señor Borrajo fue accidental. Jesús se mató al caer y darse con las mesas», ha asegurado ante el tribunal.
El acusado ha explicado que, tras el suceso, el cuerpo fue introducido en una cámara frigorífica de la nave. Días después, al afirmar que no sabía qué hacer con él, contactó con Rivero para trasladarlo. Según su versión, fue entonces cuando el otro procesado cortó el cadáver en varias partes porque no podían moverlo entero.
Rivero acusa a Caba de las dos muertes
Gaspar Rivero ha ofrecido una versión muy diferente de los hechos. «Yo jamás, jamás he estado en las muertes de estas dos personas», ha afirmado, aunque ha reconocido que colaboró en la desaparición de los cuerpos y ha lamentado no haber denunciado lo sucedido.
En relación con la muerte de González Borrajo, Rivero ha explicado que el 19 de junio de 2019 acudió a la nave de Caba para ayudarlo a trasladar unos muebles. Allí, según su testimonio, encontró un bulto envuelto en una manta y restos de sangre en el suelo.
Ha asegurado que Caba le confesó que había matado al empresario, al que supuestamente estaba presionando por una deuda y por un asunto relacionado con una menor. Rivero ha afirmado también que recibió amenazas y que se sintió incapaz de marcharse del lugar.
Según su relato, ayudó a cargar los restos, trasladarlos hasta una finca y arrojarlos a un pozo. También ha reconocido que se deshizo del teléfono móvil de la víctima.
En cuanto al caso de Juan Miguel Isla, Rivero ha relatado que el 22 de julio de 2022 recibió una llamada de Caba para que dejara su teléfono móvil en su domicilio de Valdepeñas. Posteriormente, según ha declarado, recogió el dispositivo y se desplazó hasta Manzanares.
El otro acusado ha asegurado que Caba le entregó las llaves de un vehículo y una bolsa, y le indicó que llevara el coche del empresario hasta Albacete. Al día siguiente, ha añadido, acudió con él a ver una finca, donde encontró el cuerpo de Isla cubierto con una manta y sangre debajo.
Rivero ha justificado que no denunciara los hechos por el miedo a las amenazas y al control que, según sostiene, Caba ejercía sobre su vida.
Al finalizar su declaración, ha pedido perdón a las familias de las víctimas por no haber denunciado antes lo sucedido.
El juicio trata de esclarecer las circunstancias en las que se produjeron las muertes de los dos empresarios y determinar el grado de participación de cada uno de los procesados, así como las posibles responsabilidades penales que se deriven de los hechos.
Las declaraciones de este miércoles constituyen una parte de las pruebas que deberá valorar el tribunal antes de dictar sentencia.
