Un episodio de espionaje, una carta secreta y un personaje que existió realmente. Detrás de uno de los pasajes de Don Quijote de la Mancha podría esconderse una historia que Miguel de Cervantes conoció de primera mano a través de alguien de su entorno. Así lo sostiene el investigador cervantista Javier Escudero, que ha localizado pruebas documentales que relacionan la novela con una operación militar secreta desarrollada en Barcelona en 1589.
Según ha contado Escudero a EFE, Cervantes habría llevado a las páginas de su obra, unos 25 años después de que ocurriera, un episodio de espionaje relacionado con el bandolero Tomás de Banyuls, que negociaba la entrega de un condado a Felipe II en plena época de conflictos religiosos con Francia.
La clave de esta investigación está en Antonio Moreno, uno de los personajes principales del tramo final de la segunda parte del Quijote. Lejos de ser una figura inventada, Moreno fue una persona real, hombre de confianza del virrey de Barcelona y enlace entre la Corte y los bandoleros conocidos como nyarros.
Una carta secreta que acabó en las páginas del Quijote
La investigación de Escudero se centra en un episodio ocurrido en julio de 1589, cuando Antonio Moreno recibió una carta que le entregó Tomás de Banyuls, fundador de aquellos bandoleros y encargado por Felipe II de una negociación secreta.
La escena guarda una llamativa semejanza con un pasaje del Quijote, en el que Cervantes describe cómo uno de estos bandoleros se disfraza para entregar una carta a Antonio Moreno en el palacio virreinal de Barcelona.
La carta original de 1589 se conserva en el Archivo General de Simancas y ya había sido estudiada por investigadores como Eva Serra. Sin embargo, según Escudero, hasta ahora no se había establecido su relación con Cervantes y su novela.
El investigador considera especialmente significativo que aquel episodio no fuera conocido públicamente en tiempos del escritor. Además, Antonio Moreno había fallecido en 1592, por lo que Cervantes tuvo que conocer la historia a través de alguien cercano a los acontecimientos.
Escudero apunta a Pedro de Isunza, que ayudó a Moreno y posteriormente fue veedor y contador de las galeras de Barcelona, además de jefe de Cervantes. Según su hipótesis, Isunza pudo ser la persona que transmitió al escritor los detalles de aquella operación.
«En teoría las autoridades tenían que perseguir a los bandoleros, pero estos bandoleros actuaban como agentes infiltrados en Francia y pasaban información», señala Escudero.
Para el investigador, lo verdaderamente sorprendente es que Cervantes incorporase a su obra una información que debía permanecer oculta. En sus palabras, lo que el escritor estaba contando era «un secreto militar».
Antonio Moreno, un personaje real en el desenlace del Quijote
La presencia de Antonio Moreno en la novela va mucho más allá de aquella carta. Escudero recuerda que este personaje tiene un papel decisivo en los últimos capítulos de la obra, especialmente durante la estancia de don Quijote en Barcelona.
De hecho, cuando el caballero de la Blanca Luna derrota a don Quijote en la playa barcelonesa, es Antonio Moreno quien lo levanta de la arena.
El investigador destaca otra coincidencia histórica: Moreno fue el organizador del último duelo caballeresco celebrado en España, en 1556, un episodio que, a su juicio, también debía conocer Cervantes.
Para Escudero, estas conexiones permiten acercarse al escritor desde una perspectiva diferente, estudiando a las personas reales que aparecen en sus novelas y las relaciones que pudieron mantener con él.
El cervantista defiende que «el estudio de los personajes reales» aporta «mucha información sobre su vida y sobre sus intereses, tanto personales como literarios».
Y pone dos ejemplos especialmente reveladores. Cuando Cervantes escribe sobre el cautiverio, «no habla del cautiverio en general, sino de su cautiverio». Del mismo modo, cuando sitúa sus historias en Barcelona, «no habla de cualquier personaje de Barcelona sino de los amigos de sus amigos en Barcelona. Es decir, episodios concretos que nos permiten conocer a Cervantes».
Más de dos décadas investigando los personajes de Cervantes
Javier Escudero lleva más de veinte años estudiando miles de documentos de finales del siglo XVI y principios del XVII. Su trabajo le ha permitido identificar personajes históricos y acontecimientos reales que aparecen reflejados en distintas novelas de Miguel de Cervantes.
Actualmente prepara un libro dedicado a la relación del escritor con Barcelona, una ciudad que ocupa un lugar destacado en el desenlace del Quijote y que, según sus investigaciones, conserva numerosas conexiones con personas del entorno cervantino.
El investigador tendrá ocasión de abordar estas cuestiones en dos encuentros dedicados a la figura del escritor.
Del 21 al 24 de octubre participará en Toledo en las I Jornadas Humanísticas y Cervantinas. Posteriormente, del 27 al 29 de noviembre, estará presente en el Congreso de la Asociación de Cervantistas, que se celebrará en Argamasilla de Alba (Ciudad Real).
En este último encuentro profundizará en su investigación sobre los secretos militares que Miguel de Cervantes pudo revelar a través de su obra más conocida.
