Arde Bogotá publica hoy, 2 de octubre, su tercer álbum de estudio, titulado Manofacturas del Club de la Gente Sola, del que ya hemos podido escuchar varios adelantos, entre ellos la canción que da nombre al trabajo, El Club de la Gente Sola.
Con una promoción increíble y poco vista hasta la fecha, el grupo se ha presentado, entre otras acciones, en tres festivales bajo el seudónimo de Bigger Splash para ofrecer conciertos sorpresa y cantar en directo Bigger Splash como adelanto del disco que hoy ve la luz. También fueron una de las sorpresas de la mágica Plaza del Trigo durante el Sonorama de agosto.
Más recientemente —hasta que inventen algo nuevo, si es que no lo están haciendo ya coincidiendo con la salida del disco—, han anunciado varios conciertos en salas de España con el público sobre el escenario y con una peculiar fórmula de venta de entradas: únicamente de forma física en las taquillas de los recintos donde van a tocar. Los tickets volaron en cuestión de horas y fue noticia que, en todas las ciudades, hubo colas desde la noche anterior. Una gran idea para evitar que los bots de reventa accedieran a las entradas; una mala noticia para quienes no vivimos en las ciudades elegidas. ¡Veníos al Marcelo Grande de Tomelloso!
Poco podían imaginar el éxito que alcanzarían allá por mayo de 2021, cuando presentaron su primer disco, La Noche. Probablemente, ni ellos mismos. Sin embargo, ya se intuía lo buenos que eran incluso antes, con el EP El tiempo y la actitud, publicado justo un año antes y compuesto por cinco canciones sublimes.
El primer concierto en el que los vi fue en La Roda, en junio de 2021, con mascarilla y “sentados”. Lo pongo entre comillas porque fueron muchas las veces que nos levantamos, entusiasmados, para disfrutar de sus canciones, de su fuerza, de su actitud sobre las tablas y de la gran voz de Antonio.
Creo que todos los que estuvimos allí aquella noche sabíamos que habíamos asistido al nacimiento de un grupo que iba a ser muy grande. ¡Y vaya si lo ha sido! Hubo otro concierto sentados en Aranda dos meses después y un tercero en una sala de Ciudad Real, con no demasiado público, algo que ahora resulta impensable. Han sido muchas más las veces que los he visto desde entonces, pero, al observar la evolución que han tenido, quienes estuvimos allí podemos considerarnos unos privilegiados.
Acabo de terminar de escribir este artículo y me dispongo a escuchar el disco completo con tranquilidad para descubrir qué han hecho estos cuatro amigos de Cartagena. Para empezar, ya se han dado el lujo de grabarlo en Los Ángeles (EE. UU.) y de contar con la producción de toda una leyenda de la música como Joe Chiccarelli.
Hoy, más que nunca, este artículo debería haber comenzado con el título que Carlos Masó pone a sus escritos: “Todo el mundo habla de…”. Y es que todo el mundo habla de Arde Bogotá; todo el mundo quiere verlos en concierto; todo el mundo los escucha; todo el mundo quiere saber de Antonio, Pepe, Jota y Dani; y todo el mundo admira a Arde Bogotá.
