Tres años para crear a López Torres: el homenaje de Pablo Perona a Tomelloso

El responsable de May Effects, ganador de dos Premios Goya, lleva tres años trabajando junto a Lucía Solana y su equipo en un retrato hiperrealista del pintor tomellosero que nació con una idea muy concreta: donarlo al Museo Antonio López Torres

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Hay recuerdos que empiezan mucho antes de conocer el oficio con el que algún día se les dará forma. En el caso de Pablo Perona, uno de ellos se remonta a su infancia en Tomelloso, cuando se quedaba mirando los pequeños óleos de Antonio López Torres y descubría, sin saberlo todavía, lo que significaba disfrutar delante de un cuadro.

«Recuerdo de pequeño quedarme mirando sus pequeños óleos de paisajes que me resultaban muy cercanos, y creo que pudiera ser la primera vez que disfruté delante de un cuadro», recuerda.

Años después, aquel niño terminó haciendo del arte su profesión. Perona estudió en la Escuela de Arte de Tomelloso, comenzó su carrera profesional en Madrid y posteriormente se trasladó a Barcelona, donde trabajó como técnico de efectos especiales de maquillaje en producciones como El laberinto del fauno, Celda 211 o Ágora. En 2009 fundó May Effects.

Hoy comparte el proyecto con su pareja y socia, Lucía Solana. Su trabajo se mueve en un terreno en el que escultura, maquillaje y cine terminan encontrándose: maquillaje protésico, réplicas hiperrealistas y animatronics forman parte de los procesos creativos de May Effects.

Y precisamente de ese oficio surgió hace tres años una pregunta mucho más personal: ¿qué podía aportar él a Tomelloso?

«Este proyecto nació hace tres años, pensando en de qué manera podría yo aportar algo a Tomelloso. Y la única manera posible era hacerlo de la única manera que sé hacer, con mi trabajo».

La respuesta ha terminado tomando el rostro de Antonio López Torres.

Un homenaje nacido de un recuerdo de infancia

Perona nunca llegó a conocer personalmente al pintor, pero López Torres sí formó parte del imaginario con el que creció en Tomelloso.

«Yo nunca le conocí en persona, pero sí crecí oyendo historias del hombre que iba a pintar a las eras, y me resultaba muy misteriosa, y alguna vez deseé encontrármelo yo también por alguna calle acarreando los bártulos de pintor».

De ahí nació la idea de crear un busto hiperrealista de Antonio López Torres. No como un encargo ni como una pieza destinada a quedarse en el taller. Desde el principio, explica Perona, la intención fue donarlo al museo que conserva la obra del pintor en Tomelloso.

Cuando el proyecto comenzó a avanzar, contactó con Inés Losa, concejala de cultura en el Ayuntamiento de Tomelloso, para estudiar cómo podía realizarse la donación. El siguiente paso fue presentar el trabajo a Antonio López García para contar con su consentimiento.

«En cuanto tuvimos oportunidad lo hicimos, y le entusiasmó la idea».

Tres años para crear a López Torres: el homenaje de Pablo Perona a Tomelloso
Lucía Solana junto a Antonio López García

Reconstruir un rostro a partir de cuatro o cinco fotografías

El proceso tiene mucho en común con el trabajo que May Effects desarrolla para el cine. Todo comienza reuniendo imágenes del protagonista que permitan reconstruir sus rasgos y modelar posteriormente el busto en plastilina.

Con López Torres apareció pronto una dificultad: apenas había material gráfico con el que trabajar.

«Hay muy pocas fotos suyas en internet, y me tuve que conformar con cuatro o cinco que eran las que realmente nos valían».

La escultura ha sido realizada por Lucía Solana. Encontrar el parecido era especialmente importante porque el rostro que estaban reconstruyendo sigue formando parte de la memoria de personas que conocieron y convivieron con López Torres, incluida su propia familia.

«Como cualquier retrato, no deja de ser una interpretación, pero aun así fue muy importante encontrar el parecido, ya que aún hoy hay mucha gente que le recuerda, y convivió con él, entre ellos su familia, y no queríamos hacer cualquier retrato».

Hubo un elemento al que Perona prestó una atención especial: los ojos.

«Hice mucho hincapié en la mirada. Para mí la mirada lo era todo. López Torres tiene una mirada muy profunda y a la vez muy tierna dada la edad que quería representar».

No es difícil relacionar esa búsqueda con el oficio que Perona y Solana llevan años desarrollando. Ambos aparecen acreditados en trabajos de efectos especiales de maquillaje y May Effects ha participado en proyectos cinematográficos y escénicos en los que la transformación física de los personajes requiere escultura, prótesis y caracterización.

Dos Goya y un Gaudí detrás de May Effects

La trayectoria de Pablo Perona ha recibido algunos de los principales reconocimientos del cine español. En 2016 consiguió, junto a Sylvie Imbert y Paco Rodríguez, el Goya a Mejor Maquillaje y Peluquería por Nadie quiere la noche, dirigida por Isabel Coixet.

Aquel trabajo también obtuvo el Premio Gaudí a Mejor Maquillaje y Peluquería. La película exigió crear el deterioro físico de personajes sometidos a condiciones extremas y desarrollar prótesis de gran realismo. La propia Academia de Cine recoge, entre otros trabajos, las piezas de silicona creadas para simular el embarazo del personaje interpretado por Rinko Kikuchi.

Tres años después llegó el segundo Goya. Perona compartió el premio con Sylvie Imbert y Amparo Sánchez por El hombre que mató a Don Quijote, de Terry Gilliam. Aquella misma edición tuvo además una segunda nominación por El fotógrafo de Mauthausen.

Lucía Solana ha desarrollado buena parte de su trayectoria dentro de ese mismo terreno profesional. Figura como supervisora de efectos especiales de maquillaje de May Effects en producciones como Nadie quiere la noche y Los renglones torcidos de Dios, además de otros trabajos cinematográficos y escénicos.

Todo ese conocimiento acumulado durante años delante de actores, moldes, esculturas y prótesis se ha puesto ahora al servicio de un proyecto que no nació para una película.

Nació para volver a Tomelloso.

«Volver a mirar a los ojos a López Torres»

Perona tiene muy claro qué espera que ocurra cuando el busto encuentre finalmente su lugar en el museo.

«Lo único que deseo es que el busto sea una máquina del tiempo para poder volver a mirar a los ojos a López Torres, y los que no pudieron hacerlo se acerquen a conocerlo a él, y sobre todo su obra».

El proyecto tampoco habría sido posible, señala, sin las personas que han colaborado durante estos tres años. Desde Tomelloso agradece la ayuda de Rafael Rodrigo «Meone», Roberto Carretero «Gobi», Aurelio Moreno Cabanes y Jesús Benito.

Junto a Perona han trabajado en el retrato Lucía Solana, María Marrugat, Andrea Eusebi, Javier Moreno Cabanes, Daniel Carrasco, Sharolta Vegh y Enma Alfonso.

«Con ellos ha sido todo más fácil».

Tres años después de aquella primera idea, el objetivo sigue siendo el mismo con el que comenzó todo: que el trabajo con el que Pablo Perona ha construido su carrera profesional sirva esta vez para devolver a su ciudad algo mucho más íntimo. Un rostro que muchos tomelloseros todavía recuerdan y unos ojos ante los que otros podrán detenerse por primera vez.

Jesús Benito
Jesús Benitohttps://entomelloso.com
Jesús Benito Lara es comunicador y director de enTomelloso.com y SomosCLM.com. Cuenta con una amplia trayectoria en comunicación digital, creación de contenidos y producción audiovisual. Apasionado por la tecnología y la innovación, trabaja para ofrecer información cercana, rigurosa y útil, además de impulsar proyectos de comunicación para empresas e instituciones.

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