Saber idiomas sigue abriendo puertas a la hora de buscar trabajo, aunque lo que se exige en una entrevista no siempre termina formando parte del día a día laboral. En Castilla-La Mancha, el 32,5% de los trabajadores asegura que tuvo que acreditar un segundo idioma durante un proceso de selección que después no utiliza en su puesto.
El dato procede de una encuesta de Randstad realizada a cerca de 5.700 trabajadores en España. En Castilla-La Mancha, el 56,1% de los profesionales consultados afirma hablar al menos un idioma además de su lengua materna, mientras que un 18,9% domina dos o más lenguas extranjeras.
Pese a esa diferencia entre los requisitos para acceder a determinados puestos y su uso posterior, los idiomas mantienen un importante peso entre los trabajadores de la región. El 86,3% considera que conocer otras lenguas mejora sus posibilidades de encontrar empleo, ligeramente por debajo del 88,9% registrado en el conjunto del país.
Castilla-La Mancha, entre las tasas más bajas
El porcentaje de trabajadores castellano-manchegos que tuvieron que demostrar conocimientos de un idioma que después no utilizan —32,5%— se sitúa entre los más bajos de España. Solo presentan cifras inferiores Galicia, con un 32,4%; Navarra, con un 28,2%; y Castilla y León, con un 27,7%.
La situación cambia considerablemente en otras comunidades. Cataluña registra el porcentaje más alto, con un 45%, seguida de la Comunidad de Madrid, con un 43,7%; Andalucía, con un 43,3%; y la Comunidad Valenciana, con un 40,2%.
En el conjunto de España, el 38,8% de los encuestados afirma que tuvo que acreditar un segundo idioma durante el proceso de selección y posteriormente no lo utiliza en su trabajo.
Aun así, la percepción sobre su utilidad es mayoritaria. El 59% considera que conocer más de una lengua ayuda «mucho» a encontrar empleo y otro 29,9% cree que ayuda «algo». Frente a ellos, un 8,7% piensa que influye «poco» y un 2,4% considera que no tiene ninguna influencia.
Las diferencias entre hombres y mujeres son mínimas. El 88,8% de ellos y el 89,1% de ellas confían en que los idiomas mejoran las opciones laborales. También son similares los porcentajes de quienes tuvieron que acreditar una lengua que después no han utilizado: un 39,1% de los hombres y un 38,5% de las mujeres.
A mayor formación, mayor exigencia de idiomas
La encuesta apunta además a una relación entre el nivel de estudios y este tipo de requisitos. Entre los trabajadores con postgrado, máster o doctorado, el 63,3% asegura que tuvo que acreditar un idioma para conseguir su puesto aunque después no lo ha utilizado. El porcentaje baja al 50% entre quienes tienen estudios universitarios de grado.
La cifra continúa descendiendo hasta el 34,6% entre las personas con Bachillerato o Formación Profesional y hasta el 21,2% entre quienes cuentan con Educación Secundaria Obligatoria o Primaria.
También existen diferencias por edad. Los trabajadores de entre 25 y 44 años son quienes con mayor frecuencia se han encontrado con esta situación, con un 44,9%. Entre los jóvenes de 18 a 24 años el porcentaje es del 34,9%, prácticamente el mismo que entre los mayores de 45 años, con un 34,8%.
Precisamente este último grupo es el que más confía en los idiomas como herramienta para encontrar trabajo: el 60,6% de los mayores de 45 años considera que hablar más de una lengua mejora «mucho» las posibilidades de conseguir un empleo.




