El nuevo modelo de financiación autonómica ha vuelto a enfrentar este viernes a PSOE y PP de Castilla-La Mancha, coincidiendo con la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). Mientras los socialistas han respaldado el rechazo del Gobierno de Emiliano García-Page a la propuesta, los populares consideran insuficiente su oposición y le reclaman que utilice la representación socialista castellanomanchega en el Congreso para poner fin a la legislatura.
La diputada socialista Paloma Jiménez ha defendido que Castilla-La Mancha diga «no a este modelo de financiación» porque, a juicio de su formación, «no garantiza nuestros servicios públicos y tampoco garantiza la igualdad entre todos los españoles».
Jiménez ha insistido en que la posición del Ejecutivo autonómico responde a la necesidad de conseguir un sistema que tenga en cuenta las características propias de Castilla-La Mancha, especialmente la dispersión geográfica de su población y el mayor coste que supone prestar servicios públicos en municipios pequeños.
La parlamentaria ha defendido además la actuación de García-Page frente a las decisiones del Gobierno central y ha asegurado que el presidente regional antepone los intereses de Castilla-La Mancha a las siglas políticas. Al mismo tiempo, ha cargado contra el presidente regional del PP, Paco Núñez, al considerar que no actuaría de la misma manera ante un hipotético Gobierno nacional de Alberto Núñez Feijóo.
Desde el PP, sin embargo, consideran que el rechazo expresado por García-Page no es suficiente. El vicesecretario de Comunicación del PP regional y portavoz adjunto en las Cortes, Santiago Serrano, ha asegurado que el presidente castellanomanchego tiene «la potestad de impedir» las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez si contribuye a poner fin a la legislatura.
Serrano ha acusado a García-Page de haberse «prestado» al «juego» del Gobierno central de «romper la unidad» y la igualdad entre comunidades en la negociación de la financiación autonómica. Según el dirigente popular, la solución pasa por que los diputados socialistas vinculados a Castilla-La Mancha en el Congreso dejen de respaldar al Ejecutivo de Sánchez.
El enfrentamiento entre ambas formaciones se ha extendido también a la crisis de Ceuta. Desde Almansa, Paco Núñez ha acusado a García-Page de ser «cómplice» de lo ocurrido porque, según sostiene, mantiene públicamente sus diferencias con Sánchez mientras los diputados socialistas continúan apoyando al Gobierno en el Congreso.
Núñez ha reclamado que, si García-Page realmente quiere poner fin a las políticas de Sánchez, esos diputados se pongan «a disposición de una moción de censura» para acabar con la legislatura. El dirigente popular ha reprochado además la ausencia de responsables socialistas en las movilizaciones celebradas esta semana en solidaridad con Ceuta.
El PSOE, por su parte, mantiene que el rechazo al modelo de financiación demuestra precisamente la autonomía política de García-Page respecto al Gobierno central. Los socialistas insisten en reclamar un reparto que permita financiar los servicios públicos en igualdad de condiciones en todo el territorio de Castilla-La Mancha.




