En un verano marcado por las temperaturas extremas y una intensa evaporación, cuatro lagunas volcánicas de la provincia de Ciudad Real han conseguido mantener sus niveles de agua. Nava Grande de Malagón, Caracuel, Almodóvar del Campo y La Carrizosa de Cabezarados se han convertido así en auténticos refugios para miles de aves en el Geoparque Mundial de la Unesco Volcanes de Calatrava.
El grupo de investigación Geomorfología, Territorio y Paisaje en Regiones Volcánicas (Geovol) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha constatado la «extraordinaria resiliencia» de estos cuatro humedales durante los meses de mayor calor.
Detrás de esta resistencia se encuentra su particular naturaleza geológica, pero también las lluvias registradas durante el pasado invierno y la primavera. Las precipitaciones permitieron recargar los acuíferos locales a través de las fracturas existentes en las sierras de cuarcitas.
Estas fracturas actúan como canales naturales que continúan alimentando las lagunas desde el interior de la tierra, contribuyendo a mantener el agua incluso frente a la sequedad superficial y la evaporación del verano.
Más de 3.800 aves encuentran refugio
La permanencia del agua ha tenido una consecuencia especialmente visible sobre la fauna. Los investigadores han contabilizado en las cuatro lagunas 3.851 aves acuáticas de más de 25 especies, prácticamente la mitad de ellas flamencos comunes.
También destacan los 1.258 ejemplares de focha común, los 280 zampullines chicos y los 213 ánades frisos. Entre las cuatro lagunas, Caracuel concentra el mayor número de aves, con 2.304 individuos, mientras que La Carrizosa de Cabezarados sobresale por su diversidad, con hasta 25 especies registradas.
Almodóvar del Campo presenta además otra particularidad: es la única de estas cuatro lagunas donde se ha constatado la reproducción del martinete común. Los investigadores han observado once ejemplares, la mayoría jóvenes nacidos este año.
El director de Geovol-UCLM, Rafael Ubaldo Gosálvez Rey, considera que la presencia de estas poblaciones es un indicador de la importancia del complejo lagunar. En un año «tan duro climatológicamente», ha señalado, que las aves encuentren aquí las condiciones necesarias para desarrollar su ciclo vital supone «una excelente noticia para la diversidad biológica del geoparque».
Un refugio también para especies amenazadas
El valor de estos pequeños oasis resulta todavía mayor por la presencia de especies especialmente vulnerables. Geovol-UCLM ha localizado porrón pardo en tres de las lagunas, una especie catalogada en peligro de extinción en España.
También se ha constatado en tres de los cuatro humedales la reproducción de la malvasía cabeciblanca, un característico pato buceador de pico azul.
«Ver poblaciones estables de porrón pardo y malvasía cabeciblanca en estas lagunas demuestra que los maares del Campo de Calatrava ya no son solo singularidades geológicas, sino auténticos salvavidas estivales frente al cambio climático», ha explicado el investigador predoctoral Adrián Navas Berbel.
La imagen que dejan estas lagunas al terminar agosto es así especialmente significativa: mientras el calor aprieta en la superficie, el agua que llega desde el subsuelo mantiene vivos cuatro pequeños oasis volcánicos del Campo de Calatrava, convertidos en refugio para miles de aves.



