La Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha ha alertado este viernes de las dificultades con las que el sector vitivinícola afronta una nueva vendimia, marcada por las sucesivas olas de calor, los bajos precios en origen y una demanda de vino que continúa descendiendo tanto en el mercado nacional como en las exportaciones.
La organización señala que en numerosas zonas productoras del país la vendimia se ha adelantado entre diez y quince días debido a las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas. Una situación que, además de alterar el calendario habitual de recolección, aumenta la incertidumbre sobre cuál será finalmente el volumen de la cosecha.
A esta preocupación se suma, según La Unión, la dificultad que están encontrando muchos viticultores para cerrar contratos que garanticen precios suficientes para cubrir los costes de producción.
La pasada campaña terminó en España con una producción cercana a los 33 millones de hectolitros de vino y 4,3 millones de hectolitros de mosto, mientras que las existencias rondan los 30 millones de hectolitros, de acuerdo con los últimos datos disponibles de INFOVI.
El escenario se complica además después de que algunas bodegas hayan anunciado su intención de reducir la compra de uva o incluso prescindir de determinadas adquisiciones durante esta campaña.
“Hace falta ya un plan de arranque”
La Unión considera que los viticultores siguen siendo el eslabón más débil de la cadena y denuncia las dificultades para conseguir precios que permitan mantener la rentabilidad de las explotaciones.
Desde la organización aseguran que el problema va más allá de una campaña concreta.
“Esta situación no responde únicamente a una mala campaña, sino a un problema de fondo que el sector viene arrastrando, marcado por la caída de la demanda y la falta de rentabilidad”, señalan.
También cuestionan la eficacia de la Ley de la Cadena Alimentaria y lamentan la falta de medidas suficientemente contundentes para afrontar la situación actual.
“Hace falta ya un plan de arranque”, reclaman.
La organización agraria sostiene que un problema de carácter estructural no puede solucionarse únicamente mediante actuaciones coyunturales como la cosecha en verde o la destilación de crisis.
Por ello, pide la puesta en marcha de un plan de arranque de viñedo que permita adaptar de manera ordenada el potencial productivo a la evolución real de la demanda.
A juicio de La Unión, esta medida contribuiría también a reducir los desequilibrios existentes en el mercado y a recuperar la rentabilidad de unas explotaciones que afrontan una nueva campaña con un escenario de incertidumbre tanto en producción como en precios y comercialización.



