El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) ha multiplicado por más de cien la producción de energía solar en sus hospitales y centros de salud durante los últimos cinco años, dentro de una estrategia dirigida a reducir el consumo energético y los costes de funcionamiento de la red sanitaria pública.
La generación fotovoltaica pasó de 40.786 kilovatios hora en 2020 a 4.783.799 kWh en 2025, según los datos difundidos por el Gobierno regional.
El objetivo es seguir ampliando esta capacidad durante 2026. El Sescam tiene previsto ejecutar 13 nuevas instalaciones solares fotovoltaicas en distintas gerencias de Albacete, Ciudad Real, Guadalajara, Hellín, Mancha Centro, Manzanares y Toledo.
La intención es que los edificios sanitarios puedan producir al menos el 10 % de la electricidad que consumen, reduciendo así su dependencia de otras fuentes energéticas.
Más de 436.000 euros para reducir el consumo
La instalación de placas solares se acompaña de otras actuaciones para mejorar la eficiencia energética de hospitales y centros de salud.
Durante 2025 se destinaron más de 436.000 euros a renovar equipos, optimizar instalaciones y mejorar el rendimiento energético de distintos edificios sanitarios.
Estas medidas buscan reducir el consumo y mejorar el comportamiento térmico de las instalaciones sin afectar a la actividad asistencial.
Una plataforma controla las instalaciones solares
El Sescam también ha implantado una plataforma que permite supervisar desde un único sistema las instalaciones fotovoltaicas de la red sanitaria.
Actualmente integra 16 instalaciones en funcionamiento y ofrece información en tiempo real sobre la producción de energía, permite detectar incidencias y comparar el rendimiento de los diferentes equipos.
De 11 a 1.354 toneladas de CO2 evitadas
El incremento del uso de energías renovables también se ha traducido en una reducción de emisiones.
Según los datos del Sescam, las actuaciones permitieron evitar 11 toneladas de CO2 en 2020, frente a las 1.354 toneladas de 2025.
El secretario general del Sescam, Luis Ruiz Molina, ha defendido que estas medidas permiten reducir gastos de funcionamiento y liberar recursos para otras inversiones sanitarias.
“La eficiencia energética no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para fortalecer la sanidad pública. Cada euro que conseguimos ahorrar mediante una gestión más eficiente de nuestras infraestructuras es un euro que podemos destinar a seguir incorporando tecnología, mejorando nuestros centros y ofreciendo una atención sanitaria de mayor calidad a los ciudadanos”, ha señalado.



