Durante unos minutos, este miércoles tocaba mirar hacia arriba. El atardecer del 12 de agosto ha llegado acompañado de una imagen poco habitual: la Luna interponiéndose ante el Sol mientras miles de personas buscaban un horizonte despejado para contemplar uno de los grandes acontecimientos astronómicos de los últimos años.
El eclipse total de Sol ha cruzado España de oeste a este y ha dejado a buena parte del país sumida en una profunda oscuridad. En Castilla-La Mancha, donde Guadalajara se encontraba dentro de la franja de totalidad, la jornada se ha desarrollado con tranquilidad y con una afluencia incluso menor de la prevista.
El fenómeno tenía además algo de cita con la historia. Se trata del primer eclipse total de estas características visible desde la Península Ibérica en más de un siglo, desde 1912, y del primero de los tres eclipses que tendrán lugar en España entre 2026 y 2028.
UNA TARDE TRANQUILA EN CASTILLA-LA MANCHA
La expectación había llevado a preparar un dispositivo especial ante la posible concentración de personas en distintos puntos de la región. Más de 160 sanitarios y 180 agentes medioambientales han sido movilizados y se han instalado hospitales de campaña en Sigüenza y Cuenca.
A las 19.40 horas no se había registrado ninguna incidencia, tampoco en el ámbito sanitario. Las restricciones en determinados caminos por el riesgo de incendios y las recomendaciones para evitar estacionamientos en arcenes han formado parte de las medidas adoptadas durante la jornada.
También desde el dispositivo de seguimiento del eclipse se ha informado de «pequeñas incidencias» en distintos puntos de España que, según la información facilitada, se estaban resolviendo sobre la marcha. Las principales recomendaciones se han centrado en respetar las zonas de exclusión, utilizar gafas homologadas para observar el Sol y mantener la paciencia en los desplazamientos posteriores.
YEBES, UNA VENTANA AL CIELO
Uno de los lugares donde todas las miradas han apuntado al firmamento ha sido el Observatorio de Yebes, en Guadalajara. Situado a unos 80 kilómetros de Madrid y a 930 metros de altitud, el mayor observatorio del Instituto Geográfico Nacional ha sido elegido como punto oficial de seguimiento.
Desde allí se ha realizado una retransmisión en directo con expertos del Instituto Geográfico Nacional, el Instituto de Astrofísica de Canarias y la Agencia Espacial Española, junto a los astronautas españoles de la Agencia Espacial Europea Sara García y Pablo Álvarez.
«¡Qué punky no mirar el teléfono y disfrutar de algo único!», ha celebrado García durante una jornada en la que, precisamente, el cielo ha conseguido durante unos minutos competir con las pantallas.
Para Pablo Álvarez, la cita venía de mucho más lejos. El astronauta ha contado que tenía marcado este 12 de agosto de 2026 en el calendario desde los once años porque el eclipse pasaba por encima de su ciudad, León.
La franja de totalidad ha atravesado trece comunidades autónomas, desde Galicia hasta Baleares. En ciudades situadas fuera de ella, como Madrid o Barcelona, el eclipse ha sido parcial, aunque con una ocultación del Sol de entre el 80 y el 90 %.
La coincidencia con el atardecer ha añadido una dificultad —y también una imagen particular— al fenómeno: además de encontrarse en el lugar adecuado, era necesario disponer de un horizonte despejado hacia el oeste.
Los primeros en entrar en la oscuridad han sido los observadores situados en Galicia y los últimos, los de Baleares. En algunas zonas del norte y el este peninsular, la totalidad ha rondado un minuto y 40 segundos.
Ha sido poco tiempo para una espera de más de un siglo. Unos minutos en los que el Sol desapareció, cayó la luz en mitad del verano y buena parte del país hizo algo tan sencillo como poco frecuente: detenerse y mirar al cielo.



