La decisión del Consorcio para el Servicio contra Incendios y Salvamento (SCIS) de Ciudad Real de no enviar efectivos al incendio forestal declarado el pasado 21 de julio en la Sierra Norte de Guadalajara sigue generando debate. Ahora, la Presidencia del Consorcio ha hecho público el informe técnico que sirvió de base para adoptar esa decisión, un documento que concluye que la situación de la plantilla y de los recursos disponibles hacía inviable desplazar bomberos fuera de la provincia sin reducir la capacidad de respuesta del servicio.
El informe, elaborado el 23 de julio por la jefa del Servicio Operativo del SCIS, Eva Talavera Celestino, analiza la cobertura de los nueve parques de bomberos de la provincia, la disponibilidad real de personal y la organización del servicio. Tras estudiar esos datos, concluye que «no resulta operativamente razonable derivar medios humanos y materiales a servicios de otras provincias sin comprometer la seguridad».
La disponibilidad real era del 61,8 %
Uno de los principales argumentos del informe es la falta de efectivos disponibles para garantizar el funcionamiento ordinario del servicio. Según el documento, el SCIS necesitaría una plantilla mínima de 165 profesionales —cinco jefes de parque, 25 jefes de dotación y 135 bomberos— para cubrir adecuadamente las necesidades de la provincia.
Sin embargo, en el momento en que se solicitó colaboración para el incendio de Guadalajara la disponibilidad efectiva era de únicamente 102 trabajadores: cuatro jefes de parque, 14 jefes de dotación y 84 bomberos. Eso supone una cobertura del 61,8 % respecto a las necesidades calculadas y un déficit del 38,2 %.
El informe también señala que la plantilla estructural ya era insuficiente incluso antes de contabilizar vacaciones, bajas o permisos. En términos reales, faltaban un jefe de parque, once jefes de dotación y 51 bomberos respecto a las necesidades establecidas por el propio análisis técnico.
Sin margen para afrontar nuevas incidencias
La Jefatura de Servicios Operativos advierte además de que el servicio funcionaba prácticamente sin reserva operativa. Los 84 bomberos disponibles permitían organizar tres grupos de 28 efectivos, pero cada jornada requiere un mínimo de 27 bomberos, por lo que únicamente quedaba un bombero de margen por turno.
El documento considera que ese margen desaparece inmediatamente ante cualquier baja médica, permiso, formación obligatoria o incidencia sobrevenida, por lo que el sistema dependía ya de horas extraordinarias, cambios de descanso o refuerzos internos para mantener las dotaciones mínimas.
A ello se suma la falta de mandos. El informe explica que para garantizar la rotación en turnos de 24 horas serían necesarios 15 jefes de dotación, mientras que únicamente había 14 disponibles, lo que impedía formar tres grupos completos de cinco mandos.
Mayor riesgo en pleno verano
El análisis también pone el foco en el contexto en el que se produjo la solicitud de colaboración. El periodo estival concentra las vacaciones de la plantilla al mismo tiempo que aumenta el riesgo de incendios forestales y agrícolas, las intervenciones por altas temperaturas y la posibilidad de que se produzcan varias emergencias simultáneas.
Según recoge el informe, una salida extraprovincial habría reducido la capacidad para atender una segunda emergencia en Ciudad Real, obligando a movilizar recursos desde parques más alejados y aumentando los tiempos de respuesta. También advierte de que el apoyo entre parques no crea nuevos efectivos, sino que únicamente redistribuye una plantilla que ya considera insuficiente.
El documento concluye que, con cuatro jefes de parque, 14 jefes de dotación y 84 bomberos disponibles, «no existe capacidad excedentaria real para prestar servicios ordinarios en otras provincias» y que cualquier movilización fuera de Ciudad Real solo sería justificable ante una emergencia excepcional y después de garantizar documentalmente que no se verían afectadas las dotaciones mínimas ni la capacidad de respuesta en la provincia.
Triguero insiste en que la decisión fue técnica
El presidente del SCIS, Julián Triguero, ha reiterado que la decisión de no enviar efectivos al incendio de La Mierla respondió exclusivamente a criterios técnicos.
«No fue política ni discrecional, sino el resultado de un análisis técnico realizado por los profesionales responsables del operativo del Consorcio», ha afirmado.
Triguero ha añadido que «desde el primer momento nuestra voluntad fue estudiar la petición de colaboración, como hacemos siempre. Sin embargo, los informes técnicos fueron concluyentes y nuestra obligación era garantizar la seguridad de los ciudadanos de la provincia de Ciudad Real. Esa responsabilidad está por encima de cualquier otra consideración».
El presidente del Consorcio también ha agradecido el trabajo de la Jefatura de Servicios Operativos y de los responsables de los distintos parques y ha recordado que el SCIS continúa reforzando la plantilla mediante las ofertas de empleo público aprobadas desde 2023. Asimismo, ha reiterado la disposición del organismo a colaborar con otras administraciones siempre que las capacidades operativas permitan hacerlo sin comprometer la cobertura del servicio en la provincia.
