El consumo de prostitución y la exposición temprana a contenidos sexuales forman parte del debate sobre el bienestar de niños, niñas y adolescentes por la influencia que pueden ejercer en la forma de entender las relaciones afectivas y sexuales. La normalización de determinados modelos de sexualidad, especialmente cuando proceden de contenidos digitales, puede contribuir a generar expectativas poco realistas y afectar a la construcción de relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
En esa línea se sitúa el informe Infancia, adolescencia y bienestar digital en Castilla-La Mancha, publicado este mes por UNICEF, que analiza, entre otros aspectos, el acceso de los menores a la pornografía y la percepción que tienen sobre este tipo de contenidos. Los datos del estudio reflejan una exposición temprana y ponen de relieve que una parte importante del alumnado considera que la pornografía transmite una visión distorsionada del sexo y de las relaciones.
Acceso temprano y diferencias entre chicos y chicas
El informe señala que el acceso y la visualización de contenidos sexuales explícitos a través de Internet u otros medios digitales pueden formar parte del proceso de exploración durante la adolescencia. Sin embargo, advierte de los riesgos asociados a la exposición a representaciones poco realistas de la sexualidad, la influencia sobre las actitudes y expectativas respecto a las relaciones o el desarrollo de patrones de consumo problemático que afectan al bienestar psicosocial y al desarrollo de una sexualidad sana y respetuosa.
Según los datos obtenidos por UNICEF, el consumo de pornografía comienza en Castilla-La Mancha a una edad media de 11,79 años, una cifra ligeramente superior a la media nacional, situada en 11,54 años.

El 27,5 % del alumnado castellanomanchego afirma haber visto pornografía alguna vez y el 9,1 % asegura hacerlo con una frecuencia semanal. En el 35 % de los casos, el primer acceso se produce de manera fortuita y el 73,4 % considera que acceder a este tipo de contenidos ha sido «bastante» o «muy fácil».
El estudio también recoge diferencias por sexo. El 38,4 % de los chicos afirma haber consumido pornografía, frente al 15,9 % de las chicas. Por etapas educativas, el porcentaje pasa del 4,3 % en Primaria al 28 % en Educación Secundaria Obligatoria, el 51,6 % en Bachillerato y el 52,4 % en Formación Profesional.
Una percepción crítica sobre la pornografía
Más de la mitad del alumnado considera que la pornografía ofrece una imagen alejada de la realidad. En concreto, el 55,9 % cree que contribuye a generar una imagen falsa o distorsionada de lo que realmente es el sexo.
Además, el 51,5 % opina que estos contenidos incitan a presionar a otras personas para realizar determinadas prácticas sexuales y el 37,9 % considera que fomentan la violencia en las relaciones sexuales.
El informe también señala que el 52,5 % del alumnado cree que la pornografía trata peor a las mujeres que a los hombres. Esta percepción es mucho más frecuente entre las chicas, con un 72,2 %, frente al 45,3 % de los chicos.

En cuanto al consumo problemático de pornografía —definido como un patrón compulsivo e incontrolable que interfiere en la vida diaria, las relaciones personales y el bienestar—, el estudio estima que afecta al 7,8 % del alumnado de Castilla-La Mancha. La diferencia vuelve a ser significativa entre sexos: alcanza el 13,2 % entre los chicos y el 2,2 % entre las chicas.
El informe también analiza el conocimiento de plataformas de contenido por suscripción como OnlyFans. El 72,5 % del alumnado afirma conocer su existencia, el 7,4 % dice conocer a alguien de su entorno que ha ganado dinero a través de ella y el 1,8 % asegura tener o haber tenido una cuenta en esta plataforma. Según UNICEF, estos resultados son similares a los registrados en el conjunto de España.
