El fracaso escolar en España supone un sobrecoste de 5.102,5 millones de euros, según el tercer ‘Informe del Coste Económico del Fracaso Escolar’ elaborado por dide.org. Esta cifra representa un incremento del 11 % respecto al año anterior y rompe la tendencia de estabilización observada en los últimos años. El estudio destaca la urgencia de actuar de forma preventiva y reforzar la detección temprana de dificultades para evitar que el problema siga creciendo.
El informe desglosa el sobrecoste en varios conceptos: 1.267,2 millones de euros corresponden a la repetición de curso en Educación Primaria, ESO y Bachillerato; 1.332,5 millones al no aprovechamiento de recursos por fracaso escolar en ESO; y el abandono temprano en distintas etapas educativas suma 468,3 millones en Bachillerato, 572,9 millones en ciclos formativos de grado medio, 892,1 millones en estudios universitarios y 569,5 millones en ciclos formativos de grado superior.
El documento señala que el fracaso escolar «sigue suponiendo un lastre estructural para la eficiencia del sistema educativo y el desarrollo social y económico del país». Además, el análisis confirma que se trata de una realidad multifactorial, en la que intervienen factores educativos, sociales, familiares y personales, con consecuencias directas sobre las trayectorias vitales del alumnado.
En comparación con el informe de 2024, que situaba el sobrecoste en 4.596 millones de euros, los datos actuales reflejan un repunte que, según el estudio, «no solo persiste, sino que vuelve a intensificarse en términos económicos». El informe subraya que este incremento se produce en un contexto de estancamiento en las tasas de repetición, fracaso escolar y abandono temprano, lo que sugiere que «el incremento del coste responde tanto al volumen de alumnado afectado como al impacto acumulado del fenómeno en el sistema».
La investigación insiste en la importancia de la prevención: «Cobra aún más relevancia la necesidad de actuar de forma preventiva, reforzando estrategias como la detección temprana de dificultades para evitar que el problema siga escalando».
Diferencias entre comunidades autónomas
El informe analiza también el fracaso escolar por comunidades autónomas y confirma que no existe un patrón homogéneo en España, sino diferencias estructurales relevantes entre territorios. En términos de idoneidad educativa, es decir, el porcentaje de alumnado que no está en el curso correspondiente a su edad, la media nacional se sitúa en torno al 24,6 % a los 15 años. Comunidades como Cantabria, Galicia o Navarra presentan mejores resultados, mientras que Ceuta, Melilla, Murcia o Castilla-La Mancha registran las tasas más elevadas.
En cuanto al fracaso escolar en la ESO, entendido como el alumnado que finaliza esta etapa sin obtener el título, la media nacional es del 14%. Por debajo de esta cifra se sitúan Cataluña, Galicia, Asturias o Canarias, mientras que Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía o La Rioja presentan tasas superiores.
El abandono temprano, uno de los indicadores más críticos, se sitúa en una media nacional cercana al 13 %, aunque con una dispersión significativa. Asturias, Madrid, Castilla-La Mancha o Galicia registran los niveles más bajos, mientras que Baleares, Murcia, La Rioja, Andalucía y Melilla presentan los valores más elevados. Comunidades como Canarias, Extremadura o Cataluña se encuentran en una posición intermedia.
«En conjunto, estos datos evidencian la existencia de una brecha territorial en el sistema educativo español, en la que conviven comunidades con indicadores cercanos a estándares europeos con otras que presentan mayores dificultades para reducir el abandono y mejorar el éxito educativo», concluye el informe.
Evolución y propuestas de mejora
El estudio repasa la evolución de la tasa de abandono temprano desde 2005 hasta 2024 y observa una tendencia decreciente a largo plazo, especialmente desde 2008, aunque con interrupciones puntuales como el repunte entre 2006 y 2008 y la ligera reversión entre 2020 y 2022, coincidiendo con la crisis pandémica. En los últimos años, los datos apuntan a una fase de estabilización en torno al 13 %, lo que sugiere una ralentización en la mejora de este indicador.
Ante esta situación, el informe recomienda avanzar hacia estrategias diferenciadas por comunidad autónoma, combinando políticas educativas, sociales y de apoyo al alumnado, y consolidando la detección temprana de dificultades como herramienta clave para reducir desigualdades y mejorar la eficiencia del sistema.
El informe plantea que una reducción del 10 % en las tasas de repetición, fracaso escolar y abandono temprano permitiría reducir de forma significativa el sobrecoste del sistema educativo, mejorar el aprovechamiento de los recursos públicos e incrementar las tasas de éxito académico.
Según la investigación, por cada reducción del 10 % en las tasas de abandono temprano, mediante la aplicación de herramientas de detección temprana y la adopción de medidas adecuadas, se podría lograr una disminución del sobrecoste económico superior a los 200 millones de euros y permitir que más de 29.000 alumnos permanezcan en el sistema educativo hasta completar con éxito su formación.
