Las familias rurales: el corazón que sostiene España

Artículo de opinión de Carmen Quintanilla, presidenta de Afammer

Comparte

Cada 15 de mayo celebramos el Día Internacional de las Familias, una fecha proclamada por Naciones Unidas para reconocer el papel esencial que desempeñan las familias en la construcción de sociedades más justas, cohesionadas y solidarias.

Pero hablar de familias en España es también hablar del medio rural, porque en nuestros pueblos la familia sigue siendo el principal motor de bienestar, cuidados, educación en valores y arraigo al territorio.

Las familias rurales han sido históricamente el sostén silencioso de nuestro país. Han trabajado la tierra, han mantenido vivas nuestras tradiciones y han cuidado de mayores, hijos y dependientes muchas veces sin recursos suficientes y con enormes dificultades.

En el medio rural, la familia no es solo un núcleo de convivencia; es una auténtica red de apoyo social. Allí donde muchas veces no llegan los recursos públicos con la misma intensidad que en las ciudades, las familias suplen carencias y sostienen la vida cotidiana.

Por eso, defender a las familias rurales es también defender la cohesión territorial y la igualdad de oportunidades.

Desde AFAMMER llevamos más de cuatro décadas trabajando para visibilizar la realidad de las mujeres y las familias rurales. Sabemos que uno de los grandes retos sigue siendo la conciliación. Muchas mujeres rurales continúan soportando una doble o triple jornada: trabajo, empleo fuera del hogar y cuidados familiares. Una realidad que limita oportunidades y dificulta el relevo generacional en nuestros pueblos.

Por ello, en este Día Internacional de las Familias es necesario reclamar políticas públicas que sitúen a las familias rurales en el centro de la agenda política. Necesitamos servicios de proximidad, escuelas infantiles, atención sanitaria accesible, conectividad digital, transporte público y apoyo a la dependencia. Pero también necesitamos empleo, vivienda y oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida en el medio rural.

La familia rural necesita seguridad y estabilidad para mirar al futuro con esperanza. Y eso implica apostar decididamente por la corresponsabilidad, por la igualdad real entre mujeres y hombres y por reconocer el valor económico y social de los cuidados.

En este 15 de mayo, quiero rendir homenaje a todas las familias rurales españolas y, especialmente, a las mujeres que sostienen nuestros pueblos con su trabajo, su entrega y su capacidad de superación. Ellas son el alma del medio rural y una pieza imprescindible para construir una sociedad más humana, más igualitaria y más fuerte.

Porque cuando una familia rural prospera, prospera todo un pueblo. Y cuando un pueblo vive, vive también España.

+ Noticias