lunes, 30 marzo, 2026

Las torrijas de Sánchez: tres días de elaboración para un dulce de Semana Santa “cremoso y lleno de sabor”

El obrador de Tomelloso perfecciona su receta con pan brioche y nuevos sabores como el pistacho, sin renunciar a la tradición

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En pleno obrador de Sánchez Panaderos, en Tomelloso, la elaboración de las torrijas de Semana Santa se convierte en un proceso minucioso que combina tradición, técnica y nuevas propuestas. Tres días de trabajo, una infusión cuidada y un pan especialmente diseñado son las claves de un producto que, según sus responsables, busca “quedar muy cremoso en el centro” y mantener un sabor intenso.

Durante la visita al obrador, Schneider, uno de los responsables de la elaboración, detalla paso a paso el proceso, mientras Jesús Sánchez aporta la visión más técnica y de evolución del producto.

Un proceso que comienza dos días antes

La elaboración de las torrijas arranca con el pan, un elemento fundamental. “El pan se hace dos días antes para que reseque y pueda absorber bien la infusión”, explica Schneider. Este secado previo permite que la miga retenga mejor los líquidos y potencie el sabor final.

En cada bandeja se preparan entre 35 y 40 unidades, que pasan por un proceso largo y preciso: “Necesitamos el pan dos días antes, un día de infusión, que son 24 horas, y el tercer día la fritura”, resume.

La infusión, otro de los pilares, se elabora con ingredientes clásicos: “Lleva leche, cáscaras de naranja, de limón y canela; se hierve, se deja reposar y luego se le añade el azúcar”, detalla.

La importancia de la técnica… y del detalle

Una vez empapado el pan, las torrijas reposan durante 24 horas en frío. Posteriormente, se atemperan antes de freírlas. En este último paso, el huevo juega un papel clave: “Se le echa huevo para que selle la torrija y al freírla no se salga la leche”, explica Schneider mientras trabaja frente a la sartén.

El resultado final busca una textura concreta: “Que después de la fritura se sienta cremosa en el centro”, señala, insistiendo en que “los ingredientes y la preparación” son el verdadero secreto.

Y añade un elemento más intangible: “Si uno no pone atención y amor, las cosas no quedan bien”.

Innovación sobre una base tradicional

Por su parte, Jesús Sánchez pone el foco en la evolución de la receta. Este año, el obrador ha apostado por un pan brioche: “Enriquecido con mantequilla y un poquito de azúcar, en formato molde, para poder pelarlo y quedarnos solo con la miga”, explica.

Esta decisión tiene un objetivo claro: “Que se infusione muy bien durante 24 horas y quede tan cremosa como tenemos las torrijas”.

Aunque la base sigue siendo la receta clásica —“se llevan haciendo muchos siglos y nacen como un producto de aprovechamiento”, recuerda—, la innovación también tiene su espacio en el catálogo.

Las torrijas de Sánchez: tres días de elaboración para un dulce de Semana Santa “cremoso y lleno de sabor”
Torrija con crema de pistacho y pistacho molido

Nuevos sabores y tendencias

A las tradicionales torrijas con azúcar y canela se suman propuestas más actuales. Entre ellas, sabores como lotus, crema pastelera, yema confitada o pistacho. Este último es la principal novedad de la temporada.

“Este año lanzamos el de pistacho, con pistacho molido por encima, y está teniendo muy buena acogida”, señala Jesús Sánchez, quien reconoce que responde también a una tendencia del mercado: “Ha habido un boom con el pistacho y se está comercializando muy bien”.

Aun así, entre la variedad, hay una preferida clara: “La tradicional, siempre”.

Un dulce con arraigo

Más allá de la técnica y la innovación, las torrijas siguen siendo un símbolo de la Semana Santa. Para Schneider, además, tienen un valor especial: “Es uno de los productos que más me gusta preparar”.

En Sánchez Panaderos, tradición y renovación conviven en cada bandeja, manteniendo vivo un dulce que, año tras año, vuelve a las mesas con el mismo objetivo: conservar su esencia y mejorar en cada detalle.

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