Con motivo del Día Internacional del Pistacho, el pasado jueves, el periodista especializado en información agroalimentaria y director del digital AgroCLM.com, Antonio Gómez Olmos, ha analizado la situación actual del cultivo en Castilla-La Mancha y sus perspectivas de futuro. Su diagnóstico es claro: el pistacho “está teniendo mucho tirón” y la región se ha convertido en el epicentro nacional de producción.
“El pistacho es un fruto seco que está teniendo mucho tirón en Castilla-La Mancha y, además, es buenísimo para la salud”, señalaba al inicio de la entrevista, destacando su aporte en proteína y su encaje dentro de una alimentación equilibrada “siempre con moderación”.
Un crecimiento imparable
Gómez Olmos evita dar cifras cerradas, pero sí subraya la tendencia: “El pistacho ha crecido mucho más del 60 o 70% en los últimos años”. Ese aumento no es casual, sino consecuencia del ciclo natural del cultivo.
“El pistacho no lo plantas hoy y mañana tienes producción. Tiene un proceso lento. Antes se tardaban ocho o diez años en entrar en plena producción; ahora, con nuevas variedades y técnicas, en cuatro o cinco años ya empiezas a tener rentabilidad”.
Cada año entran en producción nuevas plantaciones que se pusieron en marcha hace un lustro, lo que explica el incremento sostenido de cosecha.
Un cultivo rústico y adaptado al clima manchego
El director de AgroCLM subraya que Castilla-La Mancha reúne las condiciones idóneas para el pistacho. “Necesita inviernos fríos con heladas y veranos muy calurosos. Muchas horas de sol. Y eso aquí lo tenemos”.
Define al pistachero como un árbol “muy rústico, casi más que el olivo”, capaz de adaptarse a condiciones de secano y con bajos requerimientos hídricos en comparación con otros cultivos leñosos.
“Es un árbol recio. Aguanta bien. Y eso, en el contexto actual, es una ventaja”.
Además, recuerda que la región lidera con claridad la producción nacional. “Castilla-La Mancha es líder con muchísima diferencia, con más del 80% de la producción de pistacho en España. Hay algo en Andalucía o Valladolid, pero el pistacho es de aquí. Y eso es por el clima”.
También quiso reconocer el papel pionero del Centro de Investigación El Chaparrillo, en la provincia de Ciudad Real, que impulsó los primeros ensayos y desarrollos del cultivo hace décadas.
Rentabilidad y alternativa a otros cultivos
Gómez Olmos considera que el pistacho se ha convertido en “la niña bonita” del campo regional. “Es un cultivo que tiene buena rentabilidad y menos dientes de sierra que otros como la uva o el aceite”, explica.
En ese sentido, apunta a movimientos de reconversión en los últimos años. “Se están reduciendo hectáreas de viñedo y parte se están reconvirtiendo a olivar y a pistacho”. Incluso recordó que actualmente en Castilla-La Mancha ya hay ligeramente más superficie de olivar que de viñedo.
Sobre su carácter inversor, fue claro: “Antes, cuando se tardaban diez años en producir, quien plantaba pistachos tenía riñones. Ahora el plazo se ha reducido, pero sigue siendo una apuesta a largo plazo. Es casi un patrón oro”.
Consumo y valor añadido
El periodista destaca que el pistacho no es solo un snack, sino un producto con amplio recorrido gastronómico. “Está en salsas, en cremas, en turrones, en repostería… Tiene muchas utilidades”. El auge de productos como el llamado “chocolate de Dubái” o la proliferación de elaboraciones con pistacho demuestra su potencial en el mercado.
En cuanto a la exportación, cree que todavía se puede avanzar más en imagen y posicionamiento. “Es muy importante ir a una buena imagen del pistacho de La Mancha. Igual que tenemos el queso manchego, el pistacho debería ir ligado al apellido de La Mancha”.
Valora positivamente los pasos hacia la creación de una interprofesional que aglutine al sector y permita reforzar la promoción conjunta.
Cambio climático y fondos de inversión
Respecto al impacto de la nueva realidad climática, considera que el pistacho puede adaptarse mejor que otros cultivos. “A otros, como la viña o los cereales, les puede afectar más. El pistacho es más recio”.
También reconoce el interés creciente de fondos de inversión. “A los fondos les mola el pistacho”, afirmó con claridad, señalando que la capacidad financiera de estos actores ha contribuido a impulsar nuevas plantaciones.
¿Riesgo de sobreoferta?
Sobre la posibilidad de un exceso de producción en el futuro, Gómez Olmos se muestra prudente. “Ese riesgo siempre está ahí, pero el mercado mundial es capaz de asumir todo el pistacho de Castilla-La Mancha sin problema”.
Recuerda que se trata de un cultivo permanente que requiere inversión en tierra y tiempo, lo que limita la especulación rápida. Además, el procesamiento y la comercialización profesionalizada juegan un papel clave en mantener la calidad y el valor del producto.





