jueves, 22 enero, 2026

C-LM impulsa un modelo de regadío más sostenible y social con un plan hasta 2030

La planificación contempla 18 proyectos de nuevos regadíos repartidos por las cinco provincias, que suman cerca de 25.000 hectáreas

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El Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado a conocer una nueva hoja de ruta para el desarrollo del regadío en la región con la presentación del Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022-2030, Regadío CLM 3.0, una estrategia que busca ampliar y modernizar la superficie regable de forma ordenada, con especial atención a la adaptación al cambio climático y al impulso del medio rural.

El encargado de desgranar las líneas maestras del plan ha sido el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, acompañado por el director general de Desarrollo Rural y los responsables provinciales de la Consejería, en un contexto que el propio Ejecutivo considera clave, ya que coincidirá con el inicio de los trabajos de la próxima planificación hidrológica.

En ese escenario, el documento se convierte en una herramienta esencial para defender el mantenimiento de reservas hídricas y de concesiones suficientes en las distintas demarcaciones. Desde el Gobierno regional recuerdan que Castilla-La Mancha riega un 5,5 % menos que la media nacional, aunque presenta niveles de eficiencia diez puntos superiores.

El plan fija tres grandes ejes estratégicos: la sostenibilidad ambiental y económica del regadío, la lucha contra la despoblación mediante el impulso de regadíos sociales en zonas rurales vulnerables, y la apuesta por la tecnología y la eficiencia para mejorar la competitividad del sector agroalimentario.

En términos prácticos, la planificación contempla 18 proyectos de nuevos regadíos repartidos por las cinco provincias, que suman cerca de 25.000 hectáreas y se desarrollarán hasta 2030. Tal y como se ha señalado desde la Consejería, no se trata de un planteamiento teórico, ya que algunas actuaciones ya están en marcha y otras cuentan con programación definida para los próximos años.

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El plan se alinea con la PAC 2023-2027, el Feader y otros instrumentos europeos vinculados a la transición ecológica y la resiliencia hídrica, y cuenta con financiación de la Junta de Comunidades, además de la participación del Estado en aquellos proyectos declarados de interés general o regional.

Desde el punto de vista técnico, el Ejecutivo autonómico apuesta por un modelo que solo actúa donde existe disponibilidad real de agua y encaje en la planificación hidrológica, incorporando riego por goteo, dotaciones ajustadas, digitalización, riego deficitario controlado y un mayor uso de aguas regeneradas para reducir la presión sobre los acuíferos.

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El componente social es otro de los pilares del documento. El plan fija requisitos como un mínimo de diez comuneros por comunidad de regantes, un máximo de 50 hectáreas por socio —sin superar el 25 % de la superficie total— y la exigencia de que al menos el 40 % de las juntas rectoras estén formadas por mujeres, con el objetivo de favorecer la igualdad, el relevo generacional y un reparto más equilibrado de los beneficios.

En palabras del propio consejero, se trata de “un Plan con una clara vocación social y territorial que apuesta de forma decidida por los regadíos sociales como herramienta para fijar población en el medio rural, limita la concentración de superficie, impulsa el relevo generacional y refuerza la participación de las mujeres en las comunidades de regantes”.

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Martínez Lizán ha cerrado la presentación subrayando que “Regadío Castilla-La Mancha 3.0 es una apuesta estratégica para producir más y mejor con menos agua, generar empleo, fijar población en el medio rural y reforzar la competitividad del sector agroalimentario con criterios de sostenibilidad”.

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