En 1923 el Papa Pío XI nombró a San Francisco de Sales santo patrón de los periodistas y escritores en una encíclica que tituló «Rerum Omnium» (De todas las cosas). Esta designación estaba avalada por una vida dedicada a la predicación del catolicismo entre los protestantes calvinistas y luteranos. Según Pío XI: «Decidió refutarles los errores a través de hojas sueltas, redactadas entre dos predicaciones y distribuidas como circulares a ser copiadas que, pasando de mano en mano, acababan apareciendo entre los hermanos separados».

En la misma encíclica, el Papa dice textualmente: «Es necesario que los periodistas imiten y muestren en todo momento que el rigor siempre ha estado unido a la moderación y la caridad, que era la característica especial de San Francisco» y envía un mensaje a los periodistas: «Deben guardarse de faltar a la verdad, e incluso con el pretexto de evitar la ofensa de los adversarios, de reducirla o disimularla».

San Francisco nació en el castillo de Sales, en Saboya, el 21 de agosto de 1567. Fue bautizado al día siguiente en la Iglesia parroquial de Thorens con el nombre de Francisco Buenaventura. Hijo de nobles, desde muy joven sintió la vocación de dedicarse al sacerdocio, pero por no contrariar a su padre estudió derecho, aunque también estudió humanidades y teología.

Su devoción católica no estuvo impregnada del fanatismo de la época, caracterizada por las guerras de religión, sino que hizo militancia del diálogo y el poder de convicción de la palabra. Su máxima argumental consistía en que para convencer había que ilustrarse, informarse objetivamente y argumentar de forma veraz.

El origen de los medios de comunicación se pierde en la noche de los tiempos, pero con la invención de la imprenta nació la propia institución de la Prensa. De hecho, la palabra Prensa está relacionada con la imprenta, ya que esta es una prensa en sí misma. La generalización de la prensa escrita se produce en el siglo XVIII con la Ilustración y su filosofía de llevar la cultura y la instrucción a todo el mundo, aunque será desde mediados del siglo XIX cuando este medio se hará popular.

La Prensa (con mayúsculas) desde sus inicios intentó ser la voz de los que no tenían voz, e intentaba contrarrestar la oficialidad de los mensajes del poder. Por eso, el orador y político anglo-irlandés, famoso e influyente en su época, Edmund Burke, pronunciaría un discurso en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido, en 1787, bautizando a la prensa como «el cuarto poder». Ya en el siglo XX se empezó a atribuir al escritor George Orwell la famosa frase: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones públicas”.

Bogas Bus

Mucho ha cambiado la función de la prensa, ya que la prensa en papel está desapareciendo bajo el rodillo exterminador de la prensa digital (este medio es uno de esos depredadores), pero nadie puede parar el progreso. Este nuevo formato de medio de comunicación afronta nuevos retos en los que tiene que lidiar y compatibilizar la objetividad en su deber de información con el mantenimiento económico de la publicidad, tanto institucional como privada. Un reto difícil que debemos intentar superar para poder seguir conservando la credibilidad y ser dignos representantes de nuestro patrono.




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