El Carnaval es una celebración popular que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana (que se inicia con el Miércoles de Ceniza), y que tiene fecha variable (entre febrero y marzo según el año). El carnaval combina elementos tales como disfraces, grupos que cantan coplas, desfiles y fiestas en la calle, pero en cada lugar su celebración es distinta, aunque tenga el elemento común de los disfraces.

Estas fiestas, en algunos lugares, suelen comenzar con un pregón, es decir, con un discurso hecho por alguna persona importante de la ciudad o por algún famoso del momento. Y justo después, comienzan días de desfiles en las calles, de concursos de disfraces, de teatro callejero. Y para acabar, justo el día anterior al comienzo de la Cuaresma (Miércoles de Ceniza) se celebra el entierro de la sardina. Se parodia un cortejo fúnebre en el que se despide a una sardina, como símbolo del adiós a los placeres y la tristeza por la llegada de la Cuaresma. No obstante cada región, e incluso cada pueblo, tiene unas fiestas de carnaval muy particulares, y además han ido cambiando con los tiempos.

Santiago Apóstol

En Tomelloso y la zona de La Mancha, hace unas décadas la tradición consistía en las llamadas “mascaras callejeras”, que solían ser personas disfrazadas con la cara cubierta, que gastaban bromas a los transeúntes, cambiando el tono de voz para que no se les reconociera. La corrección política estaba totalmente ausente, y a veces había excesos en la incorrección, pues las máscaras en algunos casos sacaban los trapos sucios de las “víctimas”, amparándose en el anonimato y la tregua de permisividad de las autoridades.

A pesar de las diferencias de celebración en todo el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol. En sus inicios, probablemente con un cierto sentido del pudor propio de la religión, el Carnaval era un desfile en que los participantes vestían disfraces y usaban máscaras. Sin embargo, la costumbre fue transformando la celebración hasta su forma actual.

Los orígenes de esta fiesta se encuentran en los antiguos ritos que se celebraban en honor al invierno. Hoy en día se trata de un colorido espectáculo en el que la gente se echa a la calle para mostrar sus mejores disfraces. Parece bastante probable que el origen esté en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios romano del caos, la fiesta y el vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto.

Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontarían a la Sumeria y el Egipto antiguos, hace más de 5.000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.

El carnaval, aunque la Iglesia cristiana no lo admite como celebración de tono religioso, está asociado sobre todo con los países de tradición católica, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales, las culturas protestantes tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés. Esta fiesta se sitúa entre Navidad y la Semana Santa, que podríamos considerar las dos celebraciones más importantes del año, aparece el carnaval. Es un día en el que por la calle te encuentras a Superman, al cruzar la esquina tienes un pirata, un poco más allá hay un payaso o incluso al llegar al trabajo o a la escuela te puedes cruzar con un zombie, una bruja, un vaquero del Fart West, Colón, Toro Sentado, Julio César, Luís XVI, Charlot, Groucho Marx, o el mismísimo Napoleón.

El carnaval en España no tiene nada que ver con la elegancia del de Venecia ni con el ritmo del de Brasil. Es una fiesta para todas las edades en las que todo el mundo se lo puede pasar muy bien con muy poco. La tradición del carnaval actual se extendió por toda Europa durante la Edad Media y está muy relacionada con la religión católica. Durante el tiempo que dura la Cuaresma para los cristianos, se imponían diferentes ayunos como no comer carne, no hacer actividades divertidas, etc. Así que, justo antes del comienzo de la Cuaresma, cada año se celebraban unos días de fiesta sin control, para comer toda la carne posible y disfrutar al máximo para coger fuerzas de cara a este tiempo de recogimiento. De esta forma, lo que en un principio comenzó como preparación a la Cuaresma con el tiempo ha derivado en lo que hoy conocemos como Carnaval. En realidad la palabra proviene de la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma, de la que hablaba el Arcipreste de Hita, en su famosa obra: “El Libro del Buen Amor”. Don Carnal representaría a los placeres mundanos.

Quizá la popularidad del Carnaval, en cualquiera de sus variantes, pueda consistir en que una vez al año nos quitamos la máscara para poder ser nosotros mismos, o incluso ser quien queramos ser.




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