La liebre ibérica (Lepus Granatensis) es un animal muy conocido en nuestra tierra, y de hecho nuestros antepasados la eligieron para ser el símbolo -junto al tomillo- de nuestra ciudad. En 1850 el concejal síndico de Tomelloso, Domingo Pliego, aficionado a la caza, y careciendo nuestra ciudad de escudo ni tradición heráldica y nobiliaria, diseñó el que sigue siendo el escudo oficial de villa: Una liebre corriendo junto a una mata de tomillo, una estampa muy típica por estos campos en aquellos tiempos.

Hace menos de una década era muy común ver liebres corriendo por la llanura manchega. Cómo son animales de hábitos nocturnos, solía ser habitual verlas al atardecer, o cruzándose de noche por las carreteras, las cuales se quedaban bloqueadas con las luces de los coches, y muchas de ellas morían atropelladas. No obstante, por su naturaleza y la escasa ausencia de depredadores naturales, las liebres ibéricas eran animales abundantes en las dos mesetas, Extremadura y Andalucía, y sobe todo en La Mancha.

La liebre ibérica, el símbolo de Tomelloso, una especie en peligro
Fachada del Ayuntamiento de Tomelloso con el escudo con la liebre y el tomillo

La liebre ibérica (Lepus granetensis) es un mamífero de la misma familia que los conejos, los lagomorfos. Tiene un tamaño mediano, los adultos miden entre 43 y 50 cmts de largo, y pueden pesar entre 1´8 y 2´5 kgs. Siendo algo más grandes las hembras. Tiene garras alargadas y mucho pelaje cubriendo sus dedos. Al contrario que los conejos, las liebres son solitarias y no excavan madrigueras, simplemente hacen una pequeña oquedad en la tierra, donde se acurrucan apoyando en ella los cuartos traseros, dispuestas siempre a salir corriendo, su pelaje (corto y sedoso, de colores marrones rojizos y vientre banco) las camufla en el entorno, y solo se mueven cuando el peligro está muy cercano, siendo entonces cuando sus largas patas traseras ejercen de trampolín para lanzarlas a una carrera muy veloz.

Su enorme velocidad es debido a un esqueleto liviano, sus ya citadas largas pata traseras, y un gran corazón que les permite bombear una gran cantidad de oxígeno. Eso ha hecho que en campo abierto tuvieran pocos depredadores naturales, a excepción de algunas aves rapaces, y excepcionalmente los zorros. No es tan prolífica como sus parientes los conejos; la liebre ibérica suele tener 2 ó 3 partos al año, teniendo camadas de entre 2 y 4 gazapos.

En La Mancha, donde eran muy abundantes, se las solía cazar con galgos, que son la única raza de perros capaz de alcanzar su velocidad. Antiguamente los pastores que recorrían nuestros campos, solían llevar entre su grupo de perros pastores algún galgo, el cual de vez en cuando les proveía de alguna liebre para su sustento, eso dio lugar a dos platos muy típicos de La Mancha, como son los galianos y el arroz con liebre. La liebre pues, ha marcado de alguna manera nuestra gastronomía más auténtica.

Las causas de su dramática desaparición son varias, y las intentaremos analizar en una próxima entrega. Lo único cierto es que este emblemático animal está desapareciendo tristemente de nuestros campos.




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