En el capítulo anterior hablábamos de la liebre ibérica, y cómo este lagomorfo fue adoptado como símbolo de Tomelloso, pasando a formar parte de nuestra iconografía en el escudo de la ciudad. Hablamos de su preocupante desaparición paulatina con el fin último de concienciar a la población sobre este drama.

En 2010 fue cuando se empezó a dar la alarma sobre el acusado descenso de la especie. Al ser la liebre una especie cinegética, fueron las asociaciones de cazadores las primeras que dieron la alerta, pero el valor de la liebre como pieza de caza menor, está muy por debajo de otras especies como la perdiz, el faisán, incluso el conejo, pues su valor está sobre todo en la caza con galgos, y al ser un animal que suele habitar las estepas y llanuras con pocos recursos forestales, no suelen ser explotadas en los cotos privados, ya que estos suelen estar ubicados en zonas de monte y bosque mediterráneo, donde los animales cuentan con más recursos de protección y reproducción.

No obstante a partir de 2014 se empezaron ha elaborar distintos estudios para analizar el problema. La mayoría de estos estudios fueron poco rigurosos, y las primeras conclusiones que lanzaron apuntaron a una plaga de mixomatosis. La mixomatosis es una enfermedad que afecta de origen vírico, que afecta a todos los miembros de la familia de los lagomorfos (conejos y liebres), y que fue introducida en Europa a mediados del siglo XX, como remedio a una superpoblación de conejos. Esta superpoblación de conejos fue debida a las prácticas de envenenamiento de los depredadores naturales de los conejos como aves rapaces, zorros, linces, turones, comadrejas, ginetas, etc. que eran considerados “alimañas” que les privaban a los cazadores de sus presas. La paradoja es bastante triste, ya que se entró en una espiral de depredación absurda desde el momento que se decidió acabar con el equilibrio ecológico.

La mixomatosis acabó con el 70% de la población de conejos en Europa, pero en algunas zonas llegó casi a la extinción, y hacia finales de siglo las autoridades medioambientales comenzaron una campaña de lucha contra la enfermedad, que parece haber dado sus frutos. La campaña consistió en introducir conejos inmunizados por medio de vacunas en todas las zonas más afectadas, y al parecer la especie del conejo europeo está llegando a una inmunidad cercana al 80%. Los conejos tienen unos hábitos sociales muy gregarios, suelen vivir en colonias de madrigueras con una gran red de túneles, que en algunos casos pueden albergar cientos de individuos, esta naturaleza social hace que las enfermedades víricas sean tan letales para esta especie, aunque por la misma razón la inmunidad de grupo es más fácil de conseguir.

Como ya hablamos en el capítulo anterior, la naturaleza de la liebre es muy distinta a la del conejo. Mientras los conejos pueden llegar a tener hasta ocho camadas al año, las liebres no tendrán más de tres. Si las camadas de los conejos pueden llegar a diez o doce crías, la liebre no suele tener más de tres o cuatro. Las liebres son solitarias y no escavan madrigueras, por lo tanto en condiciones normales su población se regula de forma equilibrada, y aunque también son victimas de algunas enfermedades víricas, estas no se propagan demasiado, ya que las liebres sólo se juntan para reproducirse, por lo tanto las epidemias no deberían extenderse demasiado entre ellas.

La conclusión de algunos científicos fue que la epidemia de mixomatosis entre las liebres detectada en 2018 no podría haber sido tan letal, ya que se calcula que en Castilla La Mancha queda un 25% de las liebres que había en el año 2000, y estas se localizan en su mayoría en las zonas de monte cerrado, un hábitat menos idóneo para estos animales, que necesitan de los espacios abiertos. Por lo tanto los científicos se han puesto a estudiar esta situación, ya que las pequeñas poblaciones de liebres que están establecidas en las zonas de monte son más estables, por lo que el problema no era totalmente la mixomatosis, sino que debería haber otros factores más importantes.

La conclusión a la que han llegado está en el gra cambio que ha sufrido la agricultura, una agricultura que ha cambiado mucho en las últimas dos décadas. La proliferación de las plantaciones agrícolas con sistemas de riego por goteo contribuyeron a un cambio de hábitos entre las liebres, ya que estas encontraron una fuente de hidratación fácil en las salidas del riego. Pero las liebres no podían saber que el agua que bebían, en muchas ocasiones era portadora de pesticidas y otros productos químicos, a los que su sistema digestivo es muy intolerante, y por tanto se concluyó que la gran mortandad entre las liebres responde más a estos productos químicos que ingieren que a distintos virus, y que aunque la mixomatosis haya reducido las poblaciones de liebre ibérica, el mayor peligro está en esos productos.

El problema no parece que sea fácil de resolver, ya que la agricultura es prioritaria en el interés general, y la liebre es un animal que para muchos es prescindible. Hay que decir que los productos químicos que están acabando con las liebres ibéricas son también responsables de la desaparición de otras especies de la llanura manchega, cómo la perdiz y la codorniz con las que suele compartir hábitat, y de hecho se calcula que el 85% de las perdices que se cazan en Castilla La Mancha provienen de granjas, en las que se crían para soltar en las cotos privados de caza antes de las cacerías. Sin embargo la liebre ibérica es muy difícil de criar en cautividad.

Este es, a grandes rasgos, el problema de un animal emblemático, que está desapareciendo de nuestros campos, y cuya solución requiere de grandes esfuerzos por parte de las instituciones. La liebre es un icono ecológico de La Mancha en general, y de Tomelloso en particular. Además de ser el símbolo que decora nuestro escudo, es también el animal protagonista de varios platos de nuestra gastronomía más típica.

Tomelloso corre el peligro de caer en la misma paradoja que la capital de España, cuyo símbolo es el oso, el cual desapareció de esa zona hace más de dos siglos. Cada vez que una especie animal se extingue, es un paso mayor hacia el punto de no retorno de la propia extinción del ser humano. Ojalá que tomemos todos (vecinos e instituciones) conciencia de la situación de la liebre ibérica, el animal que nos representa, un animal de carácter duro y austero, individualista y luchador, cuya única actividad consiste en buscar en la tierra su sustento sin hacer daño a nadie, igual que los manchegos de Tomelloso.




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