Después del parón del año pasado, por las lógicas restricciones del Covid, la tradicional ceremonia de entrega de premios de la Cooperativa Virgen de las Viñas ha podido celebrarse de nuevo en el tradicional escenario del Hotel Palace de Madrid. La ceremonia esta vez ha prescindido del cocktail de bienvenida, pero lo demás ha resultado igual que todos los años.

El Maestro de ceremonias ha sido el presentador de TVE, Pedro Carreño, y la amenización musical ha corrido a cargo del prestigioso trompetista daimieleño Manuel Blanco, acompañado al piano por Pepe Moreno.

Antes de los discursos se ha procedido a la entrega de los premios. Primero se ha entregado el Premio de Periodismo, que ha correspondido a Fernando Castro Soubriet, por un artículo en formato de relato literario titulado “Plinio y la tienda de violines de Falkland”. Castro se ha sentido muy orgulloso de recibir tan prestigioso premio, por provenir de una ciudad como Tomelloso, de donde proceden parte de sus raíces. Castro también ha comentado la paradoja de recibir un premio patrocinado por CAIXABANK, entidad que ha absorbido varios bancos, incluido en el que él trabajaba.

Después se ha hecho entrega del Premio de Escultura, en la persona del escultor valenciano Michel Touma, por su escultura en mármol titulada  “El rosto”.

Por último, ha llegado el turno a los premios de pintura, los cuales han sido la base del certamen desde el principio, que han correspondido a:

Primer premio: Jorge Gallego García, de Montellano (Sevilla), por el óleo titulado “Deconstrucción”.

Segundo premio: Mónica Dixon Gutierrez de Terán, de New Jersey, por el acrílico titulado “Red, Black & Green».

Tercer Premio: Carolina Ferrer, de Catarroja (Valencia), por la obra de técnica mixta titulada “El lugar de la espera”.

Cuarto premio: Juan Manuel Campos Guisado, de Madrid, por el óleo titulado “Puente de Alcántara al amanecer”.

Premio Regional de Pintura: Javier Tercero, de Valdepeñas, por la obra de técnica mixta titulada “Nidos-Nudos”.

Después de la entrega de premios ha tomado primero la palabra el presidente de la cooperativa “Virgen de las Viñas”, Rafael Torres, quien ha comenzado homenajeando a todos los profesionales que han estado en primera línea luchando contra la pandemia: Sanitarios, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, transportistas, trabajadores del sector primario, logística, alimentación y agricultores. Recordando los terribles días del principio de la pandemia, en los que el miedo y la desesperación se metieron dentro de la piel de cada uno de nosotros.

Torres se ha congratulado de volver a celebrar esta tradicional gala, agradeciendo la colaboración de empresas y entidades, por haber llegado a juntar la importante cantidad de 146.000 euros en premios. También agradeció a Caja Castilla-La Mancha, Caja Rural de Ciudad Real, la Junta de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Tomelloso la ayuda recibida para poder construir el Museo de Arte Contemporáneo.

Torres felicitó a los artistas premiados y celebró el Arte como “manifestación de dignificación humana”, y un bien necesario para la sociedad, haciendo un repaso a la historia del Arte. También manifestó su gratitud al consejo rector y los socios de la cooperativa por su apoyo y esfuerzo, enumerando los problemas a los que se enfrentan año tras año los agricultores, sin dar rienda suelta al desaliento, porque “el abandono no entra en su vocabulario”.

Tocó después el turno a la alcaldesa de Tomelloso, Inmaculada Jiménez, que enumeró los méritos de la cooperativa y de Rafael Torres, diciendo que eran la representación del espíritu tomellosero, de los “Echaos p´alante”, recordando a los 15 primeros socios fundadores de la empresa, que se ha convertido en la mayor cooperativa vinícola del mundo. Jiménez anunció la propuesta de otorgar la “Medalla de Oro” de la ciudad a la entidad que dirige Rafael Torres.

Terminaron la ceremonia el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, y la ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez García. Ambos enumeraron los méritos del la cooperativa y de los tomelloseros. Un acto en el que, paradójicamente, se ha hablado mucho de Tomelloso, aunque estábamos en Madrid.

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