Este jueves, 4 de marzo, se cumple un año desde que se confirmaba el primer caso de coronavirus en Tomelloso. Aunque el municipio no fue el primero de Castilla-La Mancha en registrar un positivo, puesto que el primero se había detectado tres días antes en Guadalajara, Tomelloso sí que viviría desde ese día un gran aumento de casos y fallecidos que provocaría que algunos medios de comunicación lo denominaran «el Wuhan de la Mancha».

De hecho, la confirmación de este primer caso no estuvo excento de polémicas, puesto que los vecinos del municipio filtraron su nombre, sus fotos e incluso imágenes de sus hijos. Hace casi un año, desde enTomelloso.com hablábamos con este paciente, quien aseguraba que a pesar de los rumores extendidos, no había salido de su casa. Además, a día de hoy tampoco se sabe con certeza si se trataba realmente del primer positivo, puesto que ya había vecinos del municipio con sospecha de coronavirus. La diferencia es que a este primer caso sí se le hizo una prueba.

Mucho ha llovido desde el diagnóstico de este primer caso, donde aún no se había declarado el Estado de Alarma, el uso de las mascarillas y los geles hidroalcohólicos no formaban parte de nuestro día a día, y las aglomeraciones no nos generaban ningún tipo de respeto.

Sin embargo, un año después, la realidad es muy distinta. A diferencia de lo que ocurría en esas primeras semanas de marzo, ahora todos los vecinos tienen acceso a mascarillas, muchos de ellos incluso a PCR, los Hospitales y centros de salud cuentan con más material sanitario, se establecen medidas restrictivas de distintos tipos y, sobre todo, ha llegado la gran esperanza de la lucha contra el virus: la vacuna.

Asimismo, aunque es muy importante seguir con prudencia y con respeto hacia la pandemia, también lo es constatar que, a día de hoy, el Hospital de Tomelloso solo registra un paciente ingresado por esta patología, y durante las últimas semanas se ha producido una tendencia a la baja de nuevos contagios.

La situación sanitaria ha cambiado mucho desde hace un año, al igual que lo han hecho las medidas de seguridad y nuestras rutinas. Esperemos que, en marzo de 2022, nos depare un futuro prometedor en el que la vacuna nos haya salvado y nos permita recuperar aquellas antiguas costumbres que deseamos tener de vuelta.

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