Una escasa luz por la pequeña ventana ilumina, ligeramente, esta estancia abandonada. Además, entre las pequeñas rendijas de la ventilación, se cuela, algo de luz, que, casi da más halo de misterio que de claridad. Se respira frío y humedad.

Es fácil de intuir un pasado muy movido y repleto de horas de trabajo, aún quedan secuelas, como la polea oxidada que aún cuelga de la pared resquebrajada. También, una empolvada banqueta de madera, que no aguanta ni un mínimo apoyo.



A pesar del estado, un lugar perfecto para rodar alguna escena de película, o tomar fotografías de temática terror, ahora que viene Halloween, es decir, la festividad de todos los Santos.



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