El colapso diario de las vías de acceso a las grandes ciudades españolas, repletas de coches con un solo ocupante, pone de manifiesto la ineficiencia y el impacto ambiental del actual modelo de movilidad. Iniciativas como la aplicación Tribbu y proyectos impulsados por la Dirección General de Tráfico (DGT) están promoviendo el coche compartido como solución para reducir tanto las emisiones contaminantes como la congestión urbana.
«La tasa de ocupación de coches (en desplazamientos diarios en hora punta) es de 1,1 personas y no tiene sentido seguir moviéndonos así», explica Andrea García, codirectora general de Tribbu, en declaraciones a EFE. La plataforma, que incentiva el ‘carpooling’ mediante recompensas económicas asociadas al ahorro energético, ha certificado que sus usuarios han evitado la emisión de más de 42.000 toneladas de CO2 en los primeros meses de 2026, una cifra equivalente a la absorción anual de dos millones de árboles.
García detalla el funcionamiento del sistema: «Cada vez que compartes coche hay alguien que está dejando el suyo en casa para viajar como pasajero: nosotros certificamos ese ahorro energético, aglutinamos todo el ahorro de nuestros usuarios y se lo vendemos a las energéticas, que nos pagan por cada viaje compartido».
Este incentivo es posible gracias a los Certificados de Ahorro Energético (CAE), un mecanismo respaldado por el Ministerio de Transición Energética y Reto Demográfico (Miteco), que permite a las empresas energéticas financiar medidas para reducir el consumo y las emisiones. Actualmente, los conductores reciben unos 4 céntimos por kilómetro y pasajero, mientras que los acompañantes viajan gratis.
Desde la DGT, portavoces subrayan el potencial ambiental de Tribbu y su impacto positivo en la seguridad vial. Pilar del Real, técnica de tráfico del Observatorio Nacional de Seguridad Vial y usuaria de la aplicación en el marco del proyecto ‘28027 Comparte Coche’, afirma: «Parece un poco ineficiente que un vehículo que pesa dos toneladas se desplace para mover a una sola persona».
Esta iniciativa, desarrollada en colaboración con empresas como Banco Santander, Vocento, Alsa o Asisa en los distritos madrileños de Ciudad Lineal y San Blas-Canillejas, busca reducir la congestión mediante el uso compartido del coche privado. Del Real destaca que «este ejercicio de coche compartido es una actividad que favorece la sostenibilidad y la seguridad y hace que seamos todos más eficientes», y añade que utilizar la aplicación «no cambia tu rutina de viaje», ya que ofrece alternativas para un mismo trayecto.
El modelo de coche compartido no se limita a las grandes urbes. Según García, la iniciativa también se está extendiendo a regiones con menor cobertura de transporte público, como Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León o La Rioja. Hasta ahora, los trayectos compartidos con Tribbu estaban restringidos al interior de una misma comunidad autónoma, pero la plataforma ha anunciado la ampliación de la distancia máxima hasta 170 kilómetros, permitiendo desplazamientos entre distintas regiones.
García concluye reflexionando sobre el impacto social de este tipo de iniciativas: «Creo que cada vez hay dos corrientes más diferenciadas en la sociedad: una que va más hacia el individualismo y otra muy fuerte que busca humanizar a la sociedad», y añade, «creo que hay mucha gente queriendo conocer otra gente, queriendo relacionarse y queriendo colaborar: ésa es la gente a la que buscamos realmente y a la que premiamos» con este sistema.
