No hacía falta ninguna pandemia para que la tendencia de cualquier tipo de ocio y mercado fuese desarrollándose, cada vez con más frecuencia, en entornos online. La mayoría de trámites administrativos, e incluso cierto tipo de compras, preferimos realizarlas a través de internet en la medida de lo posible, sea por comodidad (sin depender de horarios o ubicaciones) o bien porque encontremos una mayor oferta para comparar y elegir. También nos importa la eliminación de soportes físicos como el papel, los discos o las cajas, que ocupaban un espacio en nuestros hogares y oficinas y que dejaban residuos, y que en muchos casos nos resulta más práctico almacenar de manera virtual, sea en pequeños dispositivos o incluso en servidores externos (la nube).

Los juegos, ese elemento imprescindible en la vida de todo humano, llevan décadas digitalizándose. En las salas recreativas de los años 80 ya encontrábamos juegos de billar, en los primeros ordenadores, juegos de dominó, cartas o tablero como el Trivial, y poco a poco otros clásicos como el Cluedo, el Uno o el Pictionary se van incorporando, no sólo a nuestros dispositivos, sino a los entornos online para convertirse en multijugador. Los juegos como el poker, la ruleta o el blackjack fueron también de los primeros en desarrollarse a través de internet, en un principio entre dos partes (el casino online y el jugador desde su casa) y más adelante añadiendo partidas para varios jugadores simultáneos, cada uno desde su hogar. ¿Cómo ha afectado este cambio a la jugabilidad? ¿Realmente jugamos igual o se notan diferencias sustanciales?

Uno de los primeros factores que apreciamos son cambios temporales: la inmediatez es una gran ventaja. Por ejemplo, a la hora de barajar cartas, distribuir fichas o incluso pagar o cobrar en juegos que manipulan billetes como el Monopoly, el tiempo que se invertía en realizar estas acciones ha quedado sumamente reducido, si no eliminado. Iniciamos la partida y desde el primer segundo estaremos jugando, lo que se traduce también en una duración inferior de la partida de principio a fin. En otros juegos como el poker o el ajedrez no se aprecia tanto, ya que son los jugadores quienes tardan en diseñar su estrategia y decidir cuál será la acción representada en la pantalla. Sin embargo, si esta partida se desarrolla contra la máquina en vez de entre jugadores de carne y hueso, no hay duda de que la respuesta de la máquina será prácticamente inmediata.

Lo que también descubriremos es que el margen de error se reduce drásticamente: nadie se salta el turno, ni coloca su ficha en la casilla equivocada, ni entrega una cantidad errónea de dinero en caso de juegos con billete o moneda virtual. En la ruleta online no habrá giros accidentales, no se derramarán bebidas sobre las cartas ni sucederán anécdotas como chocar accidentalmente las manos al ir a coger o soltarlas del mazo. Al mismo tiempo que no suceden errores involuntarios, también se evitan las trampas. Esto lo han notado sobre todo los juegos de casino: imposible trucar una ruleta online, realizar conteo de cartas o utilizar dados trucados. Este tipo de juegos se han vuelto mucho más seguros desde que hay pantallas de por medio, independientemente de que intervenga un croupier de carne y hueso. De hecho hay quienes no disfrutaban de los casinos físicos que ante esta seguridad se han decidido a jugar sin sentir la presión de que alguien pudiese abusar de su inexperiencia.

Tanto en los juegos de tablero con cartas o dados como en los juegos con las barajas de naipes, como en aquellos que intervienen objetos como ruletas, peonzas y demás dispositivos relacionados con el azar, vamos a encontrarnos con la llamada aleatoriedad real. Esto significa que será imposible predecir el resultado en función de resultados previos o de imperfecciones físicas de los objetos. La aleatoriedad real no tiene en cuenta si justo antes salió el 7, a lo mejor sale 5 veces seguidas el 7 porque no omite los resultados de las tiradas anteriores. Es por eso que no nos serán útiles pequeños trucos o el conteo, es por esto que las trampas son prácticamente imposibles de realizar.

En cuanto a la interactuación con otros jugadores, el componente social sigue asociado al juego online y es, de hecho, una de las principales motivaciones: competir contra otros jugadores aunque vivamos solos, conocer gente con las mismas aficiones, medirse para convertirse cada vez en un jugador más eficaz, y por supuesto aportar emoción y diversión al juego. Tanto si se trata de una partida de Apalabrados (Scrabble) como de Trivial como una partida de poker o una ruleta multijugador, tendremos la oportunidad de pasar un rato agradable con otras personas sin abandonar la comodidad del hogar, en zapatillas de andar por casa y sea la hora que sea. Para algunos perfiles concretos (personas tímidas o con alguna limitación funcional), el juego online sin webcam ha supuesto un trampolín para comenzar a socializar. Para otros, ha sido la manera de perder el miedo a competir en algo en lo que sabían que destacarían.

Sin duda, otra gran ventaja que ofrece, y cada vez más, el juego online son las competiciones y torneos. Cualquiera puede acceder a ligas o torneos e ir clasificando cada vez a categorías superiores. Donde más se ve este modelo es en el poker y en los diferentes eSports, aunque hay diferentes tipos de juegos que en su modo multijugador ofrecen clasificatorias muy interesantes y motivadoras. Se trata de otra manera de socializar, no para hacer amigos, sino por el mero placer de llegar a la cima haciendo algo que nos satisface.

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