Cuatro grandes puños montados uno sobre otro, la escultura del toledano Enrique de Lucas Tortajada que desde jueves luce el Patio de las Cortes de Castilla-La Mancha, representan la «fortaleza» y la «unidad» de la ciudadanía de la región para «doblegar» al COVID.

Así lo ha destacado el presidente del Parlamento regional, Pablo Bellido, durante la inauguración de la estatua que preside la entrada al Convento de San Gil en homenaje a las personas fallecidas por COVID-19 y en signo de reconocimiento al conjunto de profesionales de los servicios esenciales que durante los momentos más duros de la pandemia han estado en la primera línea de acción para combatir todas las adversidades.

Bellido ha recordado que esta obra responde al encargo que el presidente de la región, Emilino García-Page, le propuso hace casi un año a fin de que la Cámara de representación de la ciudadanía de Castilla-La Mancha pudiese rendir un «merecido tributo» tanto a «todas las personas que la pandemia se ha llevado» como al personal esencial, a trabajadores de lo público y de lo privado, «que se han dejado piel por salvar vidas y atender al conjunto de la sociedad en medio de enormes restricciones».

Dicho esto, ha agradecido a la Mesa de las Cortes por haber validado por unanimidad esta propuesta, que ha dado forma el escultor toledano Enrique de Lucas Tortajada. «Gracias a eso hoy tenemos un día de recuerdo, de homenaje y de, porque no, esperanza».

Tras parafrasear a Victor Hugo, que dijo que «el recuerdo es la presencia invisible», Bellido ha añadido que la jornada permite «pasar por el corazón» a todas las personas de la región, nación y del mundo fallecidos por el COVID, que empezó siendo enfermedad, luego epidemia y después pandemia, «de todos los pueblos».

«Es un día de recuerdo, homenaje, de gratitud y de esperanza, que es el sueño de las personas despiertas. Estando despiertos podemos ver con objetividad que hay motivos para tener esperanza», ha dicho el presidente de las Cortes castellanomanchegas, que ha aludido a los datos cada vez mejores que deja la pandemia, en virtud del «ritmo vertiginoso de la vacunación».

En referencia a la escultura, que a su juicio representa «unidad, apoyo y solidaridad», ha destacado la «fuerza del puño de cada individuo sumándose». «Son puños para sostener, para construir, no para golpear ni destruir», ha enfatizado.

«Ese es valor de lo colectivo. Probablemente solos no podemos, pero juntos somos más fuertes y sí podemos. La unión hace fuerza y la discordia debilita. Por eso deseo que nuestra región, país, y el mundo entero permanezcan unidos para terminar de vencer a esta terrible pandemia», ha añadido.

Bellido ha puesto el punto y final a su intervención mostrándose convencido de que dentro de 40 ó 50 años los diputados que representen a los castellanomanchegos en el Parlamento regional «podrán comprobar que ante el mayor desafío sanitario de la historia la sociedad respondió con unidad». «Es la fuerza de la unidad, la fuerza que conseguirá doblegar el COVID», ha concluido.

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