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Tomelloso
sábado, 2 marzo

Abuelita, abuela, bisa

Al pasar por este graffiti, siempre te buscaremos

«L@s abuel@s nunca mueren, solo se hacen invisibles» (Enrique Orschanski)

Llega la fotografía número 200 de esta pequeña sección y se la voy a dedicar a todos l@s abuel@s del mundo, centrándome en la mía, mí abuela Laura que, como pueden ver en la imagen, fue pintada por @tometomy en este grafiti dedicado a la mujer tomellosera situado en la avenida Juan Carlos I, muy cercano al instituto Airén.

Bogas Bus

Mi abuela también pintaba, pues tiene decenas de cuadros colgados en la que era su casa, y repartidos en casa de todos sus familiares y conocidos. Mi abuela también bordaba, pues cuando llegaba una fecha especial, bordado enmarcado para el homenajeado o las homenajeadas. Mi abuela también cosía y nos arreglaba la ropa, y cuando llegaba el carnaval de los coles nos hacía el traje, como a todos en esos años (y es que antes no se compraban). Tampoco se cansaba mucho confeccionando los trajes, pues le quedaban ganas de salir junto a nosotros haciendo la máscara, cosa que, por cierto, ahora no se lleva.

Mi abuela iba a echar la primitiva todas las semanas con la ilusión de que le tocara y repartirla con todos los suyos. Tenía apuntado que iba a comprarle a cada uno. Mi abuela también era una gran cocinera, sí, como la tuya, pero su paella era la mejor del mundo mundial para nosotros, y siempre al salir de «máquina» (clases de mecanografía) tenía la despensa llena para que merendáramos mientras veíamos Barrio Sésamo. Mi abuela también nos cuidaba, nos mimaba, nos llevaba a todos lados. Cuando nos quedábamos a dormir en su casa, en invierno, nos ponía «mil» mantas y edredones, y te los entremetía de tal forma que no te movías en toda la noche, pero oye, ¡tan a gusto!

Mi abuela también era muy vitanguera, le gustaba estar siempre en la calle, comprando, paseando, visitando a sus amigas y familiares, tomándose un Bitter Kas en algún bar o terraza.

Mi abuela, en los últimos tiempos, ya no era abuela, era bisabuela. El mejor regalo que podemos hacerte los nietos, y del que estoy más orgulloso que, una pequeña gran revolución, te llamara con todo el cariño del mundo «Bisa», gran distinción esta, encima tú has sido distinguida con este reconocimiento por partida triple.

La «Bisa» se ha ido hace unos días con sus 92 «castañas» recién cumplidas (a ver si llegamos nosotr@s), rodeada de sus seres queridos, los que siempre te recordaremos y te observaremos al pasar por el grafiti, también, por la noche serás la estrella que más brilla.

¡¡¡Mira!!! ¡En esa estrella de allí está mi Bisa!

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