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domingo, 16 junio

Nueva Unidad de Rehabilitación Cardiaca en el Hospital de Alcázar, la segunda de la provincia de Ciudad Real

Junto a Puertollano

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha incrementado la cartera de servicios del Hospital General Mancha Centro de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) con la creación de una Unidad de Rehabilitación Cardiaca.

La directora gerente del Sescam, Regina Leal, ha visitado este lunes ese nuevo recurso asistencial que está integrado por un equipo multidisciplinar de cardiólogos, rehabilitadores, fisioterapeutas, neumólogos enfermeros, psicólogos y nutricionistas para lograr la recuperación integral de pacientes con distintas patologías como cardiopatía isquémica, angina de esfuerzo estable, pacientes intervenidos de bypass coronario o angioplastia percutánea coronaria.

También se pueden beneficiar de este nuevo dispositivo personas con insuficiencia cardíaca, con trasplante cardíaco, valvulopatías o anomalías congénitas intervenidas. La nueva Unidad de Rehabilitación Cardiaca viene a reforzar la atención integral de estos pacientes, a través del desarrollo de un programa de entrenamiento físico personalizado, además de un programa educativo que le permita incorporarse a su vida con la mejor situación funcional.

Leal ha explicado que este nuevo dispositivo resulta «fundamental para la recuperación integral del paciente que ha superado un proceso coronario agudo». En su opinión, contar con este servicio garantiza «que se está ofreciendo el tratamiento completo basado en la evidencia» para reducir la sintomatología asociada, y en definitiva ayudar a reducir la morbimortalidad para estas patologías, según ha informado la Junta en nota de prensa.

La directora gerente del Sescam ha estado acompañada durante la visita por el director general de Asistencia Sanitaria, José Antonio Ballesteros; el delegado provincial de Sanidad, Francisco José García; el gerente del Área Integrada de Alcázar de San Juan, Lucas Salcedo; y por los profesionales que van a trabajar en esta nueva Unidad.

Se trata de la segunda unidad de este tipo que se pone en marcha en la provincia de Ciudad Real y la cuarta en el conjunto de la Comunidad Autónoma tras las de Toledo, Guadalajara, Cuenca y Puertollano. El Gobierno de Castilla-La Mancha ha realizado una inversión de 131.000 euros para dotar a esta nueva Unidad del equipamiento necesario y acondicionamiento del espacio para su puesta en marcha.

La nueva sala de Rehabilitación Cardiaca dispone de 63 metros cuadrados y está ubicada en la primera planta del Hospital de Alcázar de San Juan, frente a las consultas de Oftalmología y en el mismo pasillo en el que se encuentran las Pruebas Especiales de Cardiología.

200 PACIENTES ANUALES

Un total de 200 pacientes al año podrán recibir tratamiento en la nueva Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Mancha Centro. Se trata de personas que han sufrido un infarto de miocardio, aunque este nuevo dispositivo también está dirigido a pacientes con insuficiencia cardiaca, hipertensión pulmonar, pacientes sometidos a una cirugía cardiaca o a una angioplastia coronaria, entre otras patologías.

El programa de rehabilitación cardiaca se prolonga durante ocho o diez semanas y se desarrolla en tres sesiones semanales de una hora, tiempo en el que los pacientes se someten a un programa de ejercicios físicos.

Estos programas se diseñan de acuerdo a las necesidades de cada paciente, para determinar a qué frecuencia cardiaca tiene que ejercitarse. Previamente se les realiza una prueba de esfuerzo con consumo de gases –ergoespirometría– que permite medir el consumo de oxígeno y la frecuencia cardiaca objetivo en la cual deben entrenarse los pacientes.

En definitiva, se trata de un programa de rehabilitación personalizado, de acuerdo con los parámetros de cada paciente. La prueba se repite al final el programa, para evaluar el grado de mejoría experimentado por cada paciente.

HÁBITOS DE VIDA

En esta Unidad, además de trabajar la capacidad física, se pretende ayudar a los pacientes que han sufrido un infarto a controlar los factores de riesgo con el fin de que modifiquen sus hábitos de vida, así como a abordar otros problemas comunes que presentan, como la ansiedad, depresión o incluso orientación acerca de su reinserción laboral. Por ello, a través de charlas se dan pautas de estilo de vida saludable como la necesidad de llevar una buena alimentación, dejar de fumar o realizar ejercicio.

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Se trata de que el paciente cambie su estilo de vida de manera que pueda incorporarse de manera segura a su vida cotidiana tras sufrir un infarto.

Y es que, tal y como ha recordado Regina Leal, «los estudios han demostrado que los programas de rehabilitación cardiaca pueden reducir la mortalidad entre un 25 y 30 por ciento, además de suponer un importante ahorro de costes por el descenso en la tasa de recurrencias y hospitalizaciones».

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