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lunes, 10 junio

Pregón de Jaime Quevedo Soubriet en la Feria de Tomelloso 2023

Alcalde de Tomelloso, presidente de la Diputación de Ciudad Real, diputadas y diputados nacionales, regionales y provinciales, alcaldes de otras poblaciones y demás autoridades, miembros de la Corporación municipal, responsables de la Hermandad Virgen de las Viñas, Madrinas y Padrino 2022, Madrinas 2023, amigos todos.

Quiero dedicar este pregón a mi mujer, Mari Carmen; a mis hijos Ester, Jaime y Miguel; a toda mi familia; a mis compañeros periodistas; a mis amigas y amigos y, en especial, a mi amigo Emilio Salinas Moreno que se nos fue un día de Feria de va a hacer ahora cuatro años; a todos los que me han dado la enhorabuena en las redes sociales cuando se difundió la noticia de que iba a ser el pregonero y a todos los que me han felicitado personalmente por ello; también, en justa correspondencia, al maestro Antonio Linares que me brindó el segundo toro de su reaparición en la preciosa plaza de toros de Almadén; al doctor Javier Romero Otero, brillante y reconocido urólogo que ejerce en Madrid, cercano, amable y estrechamente vinculado a Tomelloso por múltiples lazos familiares, a quien debo el poder estar hoy aquí; y, por supuesto, y de corazón, a todos los que habéis venido. Gracias por dar sentido a este acto.

Bogas Bus

Un pregón para la esperanza. Así he querido titular este puñado de palabras con el que voy a tener el honor y el orgullo de pregonar a los cuatro vientos que hoy comienza la Feria de Tomelloso. Hace treinta y cinco años ―nada menos― ya tuve la oportunidad de participar en esta gran Fiesta de la Vendimia bajo el manto de nuestra queridísima Virgen de las Viñas, en aquella ocasión, y al año siguiente también, como presentador. Era un periodista recién licenciado que daba sus primeros pasos en la profesión como corresponal del dario Lanza y como responsable de la Oficina de Prensa del Ayuntamiento de Tomelloso. Acepté entonces con la misma emoción con la que he respondido a la propuesta que este año me ha formulado cariñosamente nuestro alcalde, Javier Navarro. El primer edil era en 1988 otro Javier: Francisco Javier Lozano de Castro, que lo iba a ser durante dos mandatos. De aquella Corporación, instituida de 1987 a 1991, guardo un inolvidable recuerdo. Entre sus integrantes se contaban otros dos políticos de enorme relieve en la historia de nuestra ciudad: Clemente Cuesta, que venía de haber sido el primer alcalde democrático de 1979 a 1983, además de serlo también en los primeros meses de 1987, y el añorado Ramón González que posteriormente presidiría la Corporación de 1995 a 1999. 

Vaya para ellos también la dedicatoria de este pregón. 

Entremos de lleno en el canto a la esperanza que significa nuestra Feria. Tomelloso tiene el privilegio de contar entre sus hijos con uno de los más grandes narradores españoles de la segunda mitad del siglo XX, el sin par Francisco García Pavón. Escritor de hondo lirismo, autor de algunos de los libros de cuentos más bellos que se han escrito en castellano y precursor del género policíaco en España, ligó la mayor parte de su obra a nuestra ciudad, al situarla como principal y casi único escenario. A él debemos una novela protagonizada por Plinio, su genuino Jefe de la Guardia Municipal de Tomelloso, que constituye, sin duda, el mejor homenaje literario a los siete días de nuestras Fiestas Patronales. Escrita en 1971, García Pavón refleja, desde el mismo inicio de su novela Una semana de lluvia, la esencia de lo que significa la Feria para todos nosotros:

“Plinio ―escribe el genial narrador tomellosero―, a pesar de ser hombre más que maduro, cuando llegaban los días feriados del pueblo, allá por la cola del agosto, se sentía renovalío y bullente. Tal vez, sus mujeres le contagiaban la comezón. (…) ¿Qué esperaban sus mujeres de la feria aparte del turrón y del mazapán que Plinio les traía de casa de la Elodia? ¿Qué aguardaba el propio Plinio, ya canosos los pelos del pecho, de la semana de la feria, a no ser vestirse el uniforme nuevo todos los días, pasarse más rato en el Casino e ir de servicio a los toros y al circo alguna tarde? A todo lo más, pasear con don Lotario o sus mujeres por el ferial. Pero lo cierto y fijo es que, a pesar del reducido catálogo de esperanzas, Manuel González, alias Plinio, cuando la feria del pueblo asomaba la ceja por el calendario, como en sus tiempos mozos, sentía la sangre más líquida y que nuevas rúbricas de sonrisa y desparpajo le acudían a los labios y al ademán”. 

Inma Delgado Fotografía New Born

Algo parecido me pasa a mí, y estoy seguro que a muchos de vosotros, los días previos y, sobre todo, este del 24 de agosto desde por la mañana. ¿Y por qué nos pasa? Frente a ese catálogo reducido de esperanzas que refiere Pavón para caracterizar a su personaje Plinio, ya maduro, yo creo que a los tomelloseros se nos remueven los anhelos con la llegada de las fiestas. Y también el compromiso de mostrar a Tomelloso con su mejor cara.

De Feria a Feria hacemos un repaso, similar al que corresponde al fin de año, para ver cómo estamos y qué se nos ha quedado por hacer. También damos una vuelta a nuestra casa y, coincidiendo con el admirado, grandísimo y querido poeta de la luz, nuestro paisano de adopción Valentín Arteaga, nos preguntamos: “¿Tomelloso, qué es? Una casa muy grande ―nos dice él―, abierta de par en par y bienvenido todo aquel que venga pacíficamente”.

Esto es así especialmente en nuestra Semana Grande que es mucho más, como he tenido oportunidad de escribir en el Programa de Festejos de este año, que una amplísima y gozosa oferta de espectáculos, atracciones y actividades de toda índole. Es, sobre todo, el momento de mostrar lo mejor de cada uno de nosotros para disfrute de los más próximos y de los visitantes que vienen a Tomelloso por vez primera o vuelven puntuales cada año a participar y disfrutar dela Feria.

Las fiestas constituyen el mejor espejo en el que se refleja la ciudad y representan un esfuerzo colectivo que es la envidia de la región. Lo digo como un tomellosero más que adora su Feria y desde la visión que me aportó la experiencia de feriante, pues ya sabéis que tuve una caseta de libros y láminas durante varias ediciones de las fiestas. Allí pude disfrutar del reconocimiento que tenía la Feria de Tomelloso entre los demás compañeros de puestos y atracciones, en su mayoría venidos de fuera. Ellos dan fe, mejor que nadie, de la fidelidad y de la pasión mantenida y acrecentada de los tomelloseros por nuestra Feria.  

Retomo ahora ese catálogo de esperanzas que quiero enumerar como el sentido más profundo de este pregón. Estoy aquí feliz y en plenitud y casi no me lo creo. Hace no llega a dos meses y medio hube de someterme a una operación radical para combatir un cáncer de próstata, que se me había presentado sin previo aviso y que logré detectar gracias a la acción preventiva de mi médica de cabecera, Aurelia González. Cuánto debemos a todos los profesionales de la sanidad y, de entre todos ellos, a los que trabajan por nuestra salud desde la atención primaria. 

Pues bien, la Feria significa, sin ningún género de duda, un soplo de ilusión para los enfermos que vivimos con la esperanza de alcanzar la recuperación. No debemos olvidar, ni siquiera hoy que es el día de mayor alegría generalizada, que hay personas a nuestro lado que padecen, quizás nosotros mismos sin saberlo aún, la invasión de la enfermedad. Por su bienestar y por el de todos, no hemos de dejar de reclamar permanentemente lo que en justicia corresponde al Hospital General de Tomelloso. Yo tengo la firme esperanza de que los principales dirigentes de nuestra región cuando dicen que no quieren más que otras autonomías, pero que no consentirán tener menos, están pensando en Tomelloso, pues aquí es una realidad objetiva que somos muchos más, pero tenemos mucho menos de lo que nos corresponde. Ahora que se ha renovado la cúpula del Sescam se abre un nuevo panorama que ha de responder a nuestras expectativas y demandas que redundarán, en todo caso, en una mejor atención sanitaria para el conjunto de Castilla-La Mancha. 

Por otro lado, también hemos de fijarnos en el reto que significa que dentro de una década Tomelloso celebrará el V Centenario de su fundación. Quinientos años de historia no son cualquier cosa y Tomelloso ha de celebrarlos con el mismo espíritu con el que cada año afronta la Feria. Con apertura de miras, con alegría, con trabajo, con ilusión por mejorar, con generosidad, con el carácter solidario que nos identifica y con el inconformismo al que debemos las mejores páginas de nuestra historia, algunas de ellas protagonizadas por Francisco Martínez Ramírez ‘El Obrero’, un auténtico “gigante”, como lo definió Pavón, un adelantado de su tiempo que nos trajo el ferrocarril, servicio esencial al que no debemos renunciar para que, como sucede con la sanidad, mejore y progrese la movilidad y el transporte de toda nuestra región. 

Es este un momento clave para luchar por ello, pues se está avanzando de manera decisiva en el despliegue de un tren cada vez más digital que servirá de base para la construcción del espacio único ferroviario europeo. Y nuestra ciudad no debe quedarse al margen de ese imparable proceso de modernización que persigue convertir al ferrocarril en el medio de movilidad preferente en el futuro a través de un sistema multimodal de transporte de pasajeros y mercancías.

Torre de Gazate Airén

Para alentar ese imprescindible espíritu de lucha recurro a Eladio Cabañero, uno de los más grandes poetas que han dado Tomelloso y La Mancha. De uno de sus poemas más arraigados, titulado Para los fundadores de Tomelloso, extraigo este manojo impagable de versos:

Los Quiralte, los Sánchez, los López-Carretero
vestidos con sus blusas, sus pañuelos, sus panas
y abarcas bien calzadas, llegaron los primeros.
De sol a sol lograron a porfía sus vinos
y el pan nuestro de puro confiar en la nada,
de soñar sin descanso y sudar de contino.
Fueron años de amor y esfuerzo. Las semanas
que hicieron en cadena crecer a Tomelloso
amanecían puras, igual que las mañanas
de aquel lugar sencillo, pero maravilloso.

Como maravilloso es este momento que significa el arranque de la Feria y también el tributo que rinde Tomelloso a su Patrona y a la vendimia. Siempre he admirado a los agricultores y a los trabajadores del campo con los que pude compartir en mi juventud semanas de recogida de la cosecha de uvas en unos septiembres inolvidables. Incluso y, aunque pueda parecer mentira desde la perspectiva actual, llegué a vivir unos días de vendimia de aquellas de sol a sol y noches en sacas de paja, alumbradas con luz de candil. Hoy las cosas han avanzado enormemente gracias a la mecanización y a la modernización de todos los procesos de cultivo. Pero sigue siendo igual lo que representa la agricultura para Tomelloso. El sector agrario no sólo constituye el principal motor de nuestra economía, sino que impregna nuestro día a día en todas sus facetas. El campo, con la viña como cultivo estelar, nos muestra un magnífico presente e impulsa nuestro prometedor futuro.

Por eso celebramos cada año esta Fiesta de la Vendimia, que alcanza su edición número 57, a la que Tomelloso otorga con sabiduría el primer lugar de su Semana Grande. La Feria nos espera ya con todo listo y preparado. Vivámosla con ilusión y alegría. 

Santísima Virgen de las Viñas, ayúdanos a abrir el corazón estos siete días de fiesta para compartir lo mejor que llevamos dentro con todos los nuestros y con los que nos visiten.

Muchísimas gracias.   

Jaime Quevedo Soubriet
LVII Fiesta de la Vendimia

Tomelloso, 24 de agosto de 2023

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