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miércoles, 12 junio

Un año después del devastador incendio de Ruidera, la zona se está recuperando poco a poco

Además de los pinares, también se calcinaron extensas zonas de monte de encinas y sabinas, que se van recuperando lentamente

Ocurrió hace un año: 25 de julio de 2022. Al enterarnos de que se había declarado un incendio en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera nos encaminamos hacia allí para ser testigos directos de la magnitud de la catástrofe. Pudimos tomar imágenes en directo y obtener información de la evolución del incendio. Grabamos imágenes de los helicópteros cargando agua en las lagunas Coladilla y Morenilla, y después vaciaban su contenido directamente sobre los focos más activos. También pudimos ver de cerca la descarga de agua de los aviones del servicio de extinción de incendios de la Junta de Castilla-La Mancha.

La cercanía de las lagunas, así como la del Pantano de Peñarroya, contribuyó positivamente a la extinción del incendio, ya que las continuas descargas de agua sobre los focos “ahogaron” el mismo, y la superficie quemada no llegó a pasar de las 400 hectáreas.  

El incendio se inició en la zona de carrizal ubicada entre las dos primeras lagunas del parque, la Cenagosa y la Coladilla, en la orilla oeste, frente al molino de Miravete. Según las investigaciones se debió a un descuido humano (no parece que fuera intencionado). Las llamas pronto atravesaron la carretera y se extendieron por toda la zona de pinos que hay junto a estas dos primeras lagunas hasta alcanzar el pueblo de Ruidera, incluso traspasar a última hora de aquel día aciago, la carretera nacional 430 que une Ruidera con Ossa de Montiel.

Un año después, los efectos del incendio siguen siendo bien visibles. Los incendios más devastadores se suelen dar en los bosques de coníferas, sobre todo en los pinares, ya que el suelo de estos bosques está plagado de las hojas secas de los mismos (agujas), que son un perfecto combustible. Por otro lado, las coníferas son árboles muy resinosos y fibrosos, lo que los convierte en eficientes antorchas. Lo cierto es que la zona de pinos es la que más fue afectada, y es también a día de hoy la menos recuperada, aunque hemos podido comprobar cómo la naturaleza se va abriendo paso y sorprende ver junto a los troncos calcinados de los pinos brotes de tomillo, jara, romero, e incluso muchas esparragueras.

Además de los pinares, también se calcinaron extensas zonas de monte de encinas y sabinas, que se van recuperando lentamente, ya que por sus características biológicas el fuego no las calcinó en muchos casos. Se pueden ver muchos de estos árboles con partes quemadas y otros con brotes nuevos. El carrizal se ha recuperado, ya que al estar sus raíces inundadas estos volvieron a brotar. Quizá la imagen más dramática sea la de un chopo centenario aislado cerca de la carretera y del molino Miravete, totalmente calcinado y majestuosamente erguido, como una estatua de carbón. Una imagen muy ilustrativa del drama que sufrió nuestro maravilloso parque natural hace justo un año.

Manuel Buendía Pliego
Manuel Buendía Pliego
Persona inquieta y multidisciplinar. Artista plástico, profesor de dibujo y acuarela, diseñador, gastrónomo, y escritor aficionado. Ha publicado en distintos medios digitales varios relatos, también ha publicado un libro de microrrelatos junto a Carlos Naranjo, y está trabajando en varios proyectos editoriales.
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